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TL;DR: Los responsables del equipo hospitalario deben comprobar no solo si la enfermera comunicó su preocupación al médico, sino también si este la entendió y respondió. Las diferencias de estatus pueden dificultar la conversación. Por eso conviene seguir todo el recorrido de la información: desde el aviso hasta la decisión y la respuesta posterior.
¿Cómo ayuda Empatyzer a comunicar las observaciones de la enfermera al médico?
Em ayuda a ambas partes a practicar intervenciones breves, mientras que la comparación «Tú y una persona concreta» tiene en cuenta las diferencias entre sus estilos de comunicación.
Funciones que te ayudarán:
- Comparación: Con Em practica un mensaje que incluya el hecho, la preocupación y una pregunta; la vista de la relación le ayuda a elegir cómo comunicarse.
- Conversación con Em sobre el equipo: Em, en el modo de equipo, ayudará a preparar una pauta para cerrar el circuito de información.
- Microlecciones: Pueden ayudar a consolidar el hábito de confirmar lo que se ha escuchado de la enfermera.
Hablar y ser escuchada
Durante la visita médica, una enfermera le dice al médico que el estado de un paciente ha cambiado desde la última evaluación. El médico pasa al siguiente asunto y ella no sabe si su observación ha influido en el plan de cuidados. Esto es distinto de un desacuerdo consciente tras una evaluación clínica: aquí falta una respuesta que permita saber qué se ha decidido. Una revisión de 294 publicaciones mostró que los estudios definen y miden de distintas maneras la comunicación de preocupaciones; la definición propuesta abarca dirigir la preocupación a alguien capaz de responder. La revisión aclara el concepto, pero no demuestra la eficacia de ninguna forma de conducir la conversación. Por eso, después del aviso conviene comprobar si el médico recibió la información, entendió su importancia clínica y respondió, en lugar de dar el asunto por cerrado solo porque se expresó la preocupación.
El papel del estatus
Una enfermera que detecta un riesgo necesita poder interrumpir la conversación incluso cuando está presente un médico con más experiencia. La antigüedad y el estatus no son motivos para pasar por alto información sobre el paciente. En una encuesta realizada en 23 unidades de cuidados intensivos neonatales, un menor estatus profesional se asoció con dificultades para tomar la palabra, y una actitud inclusiva del líder, con mayor seguridad psicológica. Son asociaciones observacionales en un entorno concreto, no una prueba de que cambiar la conducta por sí solo mejore los resultados clínicos. La diferencia de estatus también puede importar después de la primera pregunta: una enfermera que no obtiene respuesta quizá no vuelva a dar la voz de alarma. Por tanto, quien dirige el equipo debe preguntar tanto si fue posible expresar la preocupación como qué respuesta recibió.
Cómo formular un mensaje breve
Cuando el estado de un paciente suscita preocupación, un mensaje breve puede empezar por explicar qué ha cambiado y por qué importa. Después, la enfermera puede plantear su inquietud y preguntar al médico qué evaluación o decisión se necesita. Esta estructura permite ir al grano sin una larga introducción sobre quién tiene derecho a hablar. El equipo debe acordar qué señales requieren una respuesta inmediata para que la información urgente no espere al curso habitual de la visita. También hace falta una vía alternativa para escalar el aviso cuando la persona designada no está disponible o no responde. Son propuestas para organizar la conversación que deben adaptarse a la práctica local; un mensaje conciso no sustituye la evaluación clínica.
La respuesta del médico
La respuesta del médico debe dejar claro que la información ha llegado antes de dar por terminada la conversación. Puede repetir con sus propias palabras el cambio comunicado, decir qué va a comprobar y, después, explicar su decisión. Si persiste la incertidumbre, también es importante acordar cuándo volverán a evaluar el estado del paciente y el efecto del plan adoptado. Decir simplemente que el médico ya está al tanto no permite a la enfermera saber si se ha entendido su preocupación ni a qué debe prestar atención después. También conviene separar la valoración del aviso de la valoración de quien lo hizo: una preocupación que, tras comprobarse, resulte infundada no debería acarrear una sanción social. De lo contrario, la próxima vez podría no repetirse un aviso importante.
Casos de aparente acuerdo
Hay un acuerdo aparente cuando quienes participan en la visita asienten, pero entienden de manera distinta el plan posterior. Si la discrepancia afecta a la atención de un paciente concreto, conviene repasar juntos lo acordado a pie de cama y confirmar quién realizará cada tarea. El médico puede preguntar a la enfermera qué hará si cambia el estado del paciente, y ella puede comprobar si recibió respuesta a su pregunta inicial. Ese intercambio también permite detectar si el plan puede llevarse a cabo durante el turno en curso. Confirmar una tarea solo cierra el circuito de información cuando ambas partes entienden la decisión y cómo actuar después. No se trata de forzar un acuerdo, sino de detectar una diferencia antes de que quede oculta tras un breve asentimiento.
Qué pueden cambiar los responsables del equipo
Quien dirige el equipo puede observar durante la reunión a quién se le hacen preguntas, qué observaciones se tienen en cuenta y si alguien tiene que repetir un aviso urgente sin obtener respuesta. También puede reconocer que pasó por alto un dato y mostrar cómo corrige su decisión tras comprobarlo. En el estudio de 23 unidades de cuidados intensivos neonatales, las conductas inclusivas de los líderes atenuaban la influencia de las diferencias de estatus sobre la seguridad psicológica. Al tratarse de una encuesta, no permite prometer mejoras en los resultados de los pacientes. Un paso práctico es acordar cómo repetir un aviso urgente y cuándo trasladarlo a otra persona si el primero queda sin respuesta. Esa pauta debe probarse en las condiciones del equipo, sin dar por hecho que funcionará igual en todas partes.
Cómo evaluar la mejora
Para evaluar un cambio no basta con contar las observaciones expresadas. Conviene preguntar por casos concretos en los que una enfermera comunicó una preocupación sin obtener respuesta y por si, tras una decisión posterior, recibió información sobre ella. El relato de la comunicación puede contrastarse con la documentación y la respuesta del médico: si recibió el aviso, qué plan se acordó y si se comunicó. Esto permite distinguir el silencio del destinatario de una decisión clínica tomada después de escuchar la preocupación. Que haya más avisos visibles puede significar que los problemas salen a la luz con mayor frecuencia, no que haya más o menos daños. Por tanto, la mejora del circuito de información y una posible reducción de los daños deben evaluarse por separado.
Una enfermera puede comunicar un cambio en el estado de un paciente y, aun así, no obtener respuesta. Conviene examinar todo el recorrido de la información: desde el aviso hasta la decisión y la respuesta posterior.
Empatyzer para comunicar las observaciones de la enfermera al médico
Cuando una enfermera detecta un cambio en el estado de un paciente que podría afectar al plan de cuidados, puede practicar con Em un aviso conciso: el hecho, la preocupación y una pregunta que requiera respuesta del médico. La vista «Tú y una persona concreta» le ayuda a adaptar la forma de comunicarse a las diferencias entre sus estilos, y el modo dedicado a esa persona puede ayudarle a pensar cuándo plantear el aviso. Em también puede ayudarle a preparar una segunda intervención, más explícita, por si la primera no recibe respuesta. Por parte del médico, el ejercicio puede centrarse en confirmar lo que ha oído y comunicar con claridad su decisión; las microlecciones pueden ayudar a consolidar ese hábito. A su vez, una conversación con Em en el modo de equipo puede servir para preparar una pauta que cierre el circuito de información, de modo que, tras el aviso, quede claro quién responde y qué ocurre después. Son propuestas para practicar la conversación, no un método demostrado para mejorar los resultados clínicos; su uso debe adaptarse al trabajo local del equipo.
Fuentes
- Ingrid M. Nembhard; Amy C. Edmondson (2006). Making it safe: the effects of leader inclusiveness and professional status on psychological safety and improvement efforts in health care teams. Journal of Organizational Behavior, 27(7), 941-966. https://doi.org/10.1002/job.413 10.1002/job.413
- Kane, J., Munn, L., Kane, S. F., & Srulovici, E. (2023). Defining Speaking Up in the Healthcare System: a Systematic Review. Journal of General Internal Medicine, 38(15), 3406–3413. https://doi.org/10.1007/s11606-023-08322-0 10.1007/s11606-023-08322-0
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