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TL;DR: Si diriges un equipo hospitalario, el silencio en una reunión no demuestra que el personal esté de acuerdo. Puede ocultar dudas o temor a discrepar. Antes de cerrar el debate, pide que describan la siguiente acción y los posibles obstáculos. Al terminar, distingue lo que acordó el equipo de lo que decidió la persona responsable.
¿Cómo ayuda Empatyzer a comprobar el acuerdo tras una reunión hospitalaria?
Em, en el modo de equipo, ayuda a quien dirige la reunión a preparar preguntas que saquen a la luz las dudas, mientras que la vista de cultura de trabajo muestra diferencias en las preferencias sobre cómo debatir.
Funciones que te ayudarán:
- Hablar con Em sobre ti: Pide a Em tres formas de recoger reservas y una frase para cerrar el debate.
- Microlecciones: La vista «Tú y el equipo» ayuda a adaptar las preguntas al grupo, y las microlecciones recuerdan que hay que confirmar quién ha asumido cada tarea.
- Tú y el equipo: La vista del equipo muestra distintas preferencias sobre cómo debatir y tomar decisiones.
Cuatro posibles significados de una reunión tranquila
Tras presentar un cambio en una reunión hospitalaria, nadie plantea observaciones. Puede significar que lo aceptan, pero también que no lo han entendido, que han desistido de debatirlo o que temen discrepar. Alguien quizá prefiera preguntar en privado. Son hipótesis de trabajo, no una forma de deducir las intenciones del personal a partir del silencio. Por eso, antes de dar por respaldada la decisión, conviene preguntar cómo se aplicará en el próximo turno. La respuesta puede revelar un plazo poco claro, la falta de una persona responsable o un obstáculo que no salió durante el debate. Que la reunión transcurra con calma solo indica que nadie expresó objeciones ante el grupo. No confirma que todos entiendan el acuerdo del mismo modo ni que estén preparados para llevarlo a cabo.
El coste de intervenir depende de la posición de cada persona
Intervenir no tiene el mismo coste para todos. En una encuesta realizada en 23 unidades de cuidados intensivos neonatales, la categoría profesional marcaba diferencias en la percepción de seguridad psicológica, y las invitaciones a participar por parte del líder se asociaban con una menor barrera jerárquica. Son relaciones observacionales, no pruebas de que una invitación baste para disipar los temores. Aun así, quien dirige la reunión puede pedir primero la perspectiva de alguien que suele hablar poco, en lugar de esperar a que intervenga la persona de mayor rango. También conviene ofrecer la posibilidad de transmitir observaciones después. Expresar una objeción ante un paciente o el jefe de servicio puede resultar más difícil que hacerlo entre compañeros. Un canal posterior permite examinar las reservas sin dar por hecho que el silencio significaba apoyo.
Seguridad al hablar y calidad de la colaboración
La seguridad psicológica influye en la forma de colaborar, pero no puede evaluarse porque una sola persona influyente asegure que «aquí todo el mundo puede hablar». Un metaanálisis de 136 muestras, con más de 22 000 personas y casi 5000 grupos, encontró asociaciones entre la seguridad psicológica y el funcionamiento de los equipos. Sin embargo, muchos de los estudios incluidos eran correlacionales, y lo que siente una persona no equivale a una característica de todo el grupo. En una reunión hospitalaria, resulta más útil observar cómo se responde a una advertencia concreta sobre un riesgo que declarar que existe apertura. Si una pregunta crítica también recibe una respuesta fundamentada, el equipo tiene ocasión de hablar sobre cómo ejecutar el plan. En cambio, no se debe deducir la experiencia de todos los participantes a partir de una sola intervención.
Comprobar la comprensión en vez de hacer una pregunta de trámite
La pregunta «¿Lo entendéis todos?» puede cerrar fácilmente la conversación sin mostrar cómo llevarán los participantes el acuerdo a la práctica. Es mejor pedir a dos personas con funciones distintas que describan con sus propias palabras el cambio previsto para el siguiente turno e indiquen cuál será su primera acción. Las diferencias entre sus respuestas ayudarán a detectar interpretaciones distintas del plazo, del alcance de las responsabilidades o de cómo comprobar que la tarea se ha completado. No se trata de examinar al personal, sino de verificar si la decisión puede aplicarse en la práctica. Si las descripciones no coinciden, quien dirige la reunión debe aclarar el acuerdo antes de que el equipo se disperse. Así, los demás no tendrán que resolver por separado la misma duda mientras trabajan.
Cómo invitar a plantear una objeción de fondo
La invitación a hacer observaciones es más concreta cuando, en lugar de preguntar de forma general si hay objeciones, se pide identificar una circunstancia en la que el plan dejaría de funcionar. Se puede solicitar un ejemplo en el que la nueva norma falle y dejar que quien lo plantee lo explique sin cuestionar sus motivos. No todo el mundo podrá formular un argumento así en el momento, por lo que conviene permitir que preparen sus observaciones antes de la reunión o las transmitan después. También ayuda separar el examen de la propuesta de la decisión final. En la primera fase, el equipo busca lagunas y obstáculos; en la segunda, conoce la decisión tomada. De ese modo, una objeción no tiene por qué interpretarse como una negativa a realizar la tarea, ni el cierre del debate tiene que fingir unanimidad.
Una objeción después de la reunión también aporta información
Una reserva planteada después de la reunión no indica automáticamente deslealtad. Primero conviene averiguar si ha surgido un dato nuevo, si la decisión no quedó clara o si alguien no quiso expresar su preocupación ante sus superiores. En vez de juzgar públicamente las intenciones de esa persona, quien dirige la reunión puede relacionar su observación con las condiciones necesarias para aplicar el plan: qué falta, qué podría fallar y qué hay que comprobar. El equipo debe saber hasta cuándo puede comunicar obstáculos importantes y cómo podría modificarse la decisión. Este cauce no implica debatir indefinidamente. Permite examinar información que no se presentó durante la reunión y responder con claridad si cambia lo acordado.
Cómo dejar constancia del grado de acuerdo
El acta de la reunión debe reflejar el grado de acuerdo, no solo la decisión final. Conviene distinguir lo que se acordó, lo que sigue en disputa y lo que resolvió la persona responsable. Junto a la decisión se puede anotar qué queda por comprobar, quién planteó una reserva y cuándo recibirá respuesta. Cada tarea necesita, además, una persona responsable y la confirmación de que dispone de los recursos para realizarla. Al terminar, quien dirige la reunión puede preguntar: «¿Quién ve un riesgo en este plan, cómo lo comprobaremos y quién confirma que asume cada tarea?». En la siguiente reunión de coordinación, conviene comparar el acuerdo registrado con lo que realmente se hizo. Fijar un plazo para responder a una duda es más honesto que dejar constancia de una unanimidad que nadie comprobó.
Una reunión tranquila no implica necesariamente unanimidad. Quien dirige un equipo hospitalario puede comprobar si se han entendido los acuerdos, invitar a señalar riesgos y dejar constancia fiel de lo acordado.
Empatyzer para comprobar el acuerdo tras una reunión hospitalaria
Antes de la reunión, quien dirige un equipo hospitalario puede pedir a Em tres formas de recoger reservas y una frase para cerrar el debate sin equiparar el silencio con el acuerdo. Conviene preparar una pregunta sobre una situación concreta en la que el plan no funcionaría y ensayar después el resumen: qué se acordó, qué queda por comprobar y qué decidió la persona responsable. La vista «Tú y el equipo» muestra diferencias en las preferencias sobre cómo debatir y tomar decisiones, lo que puede ayudar a adaptar la pregunta al grupo. Si no todo el mundo se siente cómodo interviniendo ante los demás, quien dirige la reunión también puede permitir que se envíen observaciones después. Las microlecciones recuerdan que hay que confirmar quién ha asumido cada tarea. Así, Em ayuda a preparar una invitación segura a plantear objeciones y a cerrar la reunión, pero no sustituye las respuestas del personal. Solo la descripción de las acciones previstas, los obstáculos recogidos y un registro claro de la decisión permiten comprobar qué entendió y aceptó realmente el equipo.
Fuentes
- Ingrid M. Nembhard; Amy C. Edmondson (2006). Making it safe: the effects of leader inclusiveness and professional status on psychological safety and improvement efforts in health care teams. Journal of Organizational Behavior, 27(7), 941-966. https://doi.org/10.1002/job.413 10.1002/job.413
- M. Lance Frazier; Stav Fainshmidt; Ryan L. Klinger; Amir Pezeshkan; Veselina Vracheva (2017). Psychological Safety: A Meta-Analytic Review and Extension. Personnel Psychology, 70(1), 113–165. https://doi.org/10.1111/peps.12183 10.1111/peps.12183
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