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TL;DR: Para el personal sanitario del hospital, una conversación accesible con un paciente sordo o Sordo empieza por preguntarle cómo prefiere comunicarse. Hablar más alto no sustituye la comprobación de que ha comprendido la información. Las revisiones describen barreras durante el ingreso, pero no confirman que exista un método adecuado para todos.
¿Cómo ayuda Empatyzer a preparar una conversación accesible en el hospital?
Em ayuda al personal a preparar una versión escrita y breve de la explicación, mientras que «Sobre mí» le permite detectar sus propios hábitos al hablar con el paciente.
Funciones que te ayudarán:
- Sobre mí: Con Em prepara un texto sencillo y una pregunta sobre la forma preferida de recibir información; en «Sobre mí» examina su hábito de hablar mientras se gira y deja de mirar a su interlocutor.
- Hablar con Em sobre uno mismo: Em preparará una explicación clara y una versión escrita en lenguaje sencillo.
- Microlecciones: Pueden ayudar a comprobar la comprensión por la vía que elija el paciente.
Preguntar por las preferencias
Conviene empezar preguntando al paciente cómo quiere recibir la información, en lugar de elegir por él la forma de comunicarse. Una persona con pérdida auditiva puede recurrir a la escritura, la lectura labial, un dispositivo o la lengua de signos; no todas las personas con pérdida auditiva son Sordas ni usan lengua de signos. Se le puede preguntar: «¿Qué forma de comunicación le viene mejor: texto escrito, lectura labial, un intérprete u otra?». También conviene averiguar si necesita un intérprete u otro tipo de apoyo. La respuesta debe quedar registrada para que el siguiente turno pueda consultarla. Así, el paciente no tendrá que explicar sus necesidades en cada conversación y el personal no tendrá que hacer suposiciones.
Cuando el paciente no ha comprendido
Si el paciente no ha comprendido la información, repetir las mismas palabras más alto puede no ayudar. Es mejor explicarla de otra manera y comprobar la comprensión por la vía que utilice el paciente. Asentir con la cabeza no basta para dar por entendido el mensaje; se le puede pedir que explique cómo entiende el siguiente paso. La intención de esa pregunta debe ser aclarar la explicación, no evaluar al paciente. Una revisión de 13 estudios sobre personas hospitalizadas con pérdida auditiva describe diversas barreras en la comunicación con el personal. Sin embargo, no puso a prueba una técnica que pueda considerarse eficaz para todos. Por eso, hay que adaptar tanto la explicación como la forma de comprobar la comprensión a cada persona.
Condiciones para conversar
Las condiciones en que se conversa pueden dificultar la comprensión, aunque el personal crea que habla con claridad. Antes de dar información, conviene ponerse de cara al paciente, cuidar la iluminación y reducir el ruido en la medida de lo posible. No se debe hablar mientras se gira hacia un equipo o se realiza otra tarea, especialmente si el paciente utiliza la lectura labial. El marco FUEL describe el esfuerzo cognitivo que exige escuchar en condiciones difíciles. Ayuda a entender por qué importan el entorno y la manera de conversar, pero no es un experimento que demuestre la eficacia clínica de cada una de estas recomendaciones. Incluso después de preparar el entorno, hay que preguntar al paciente si ha podido acceder a la información.
Una decisión clínica importante
Ante una decisión clínica importante, no basta con transmitir información: también hay que garantizar, conforme al procedimiento, una vía de comunicación realmente accesible para el paciente. Se deben presentar las opciones disponibles en la forma que haya elegido y comprobar cuáles ha entendido antes de seguir adelante. Que el médico considere que lo ha explicado todo con claridad no demuestra que el paciente haya podido comprender el significado de esas opciones. Si se necesita ayuda para comunicarse, hay que determinar cómo proporcionarla, en vez de dar por hecho que un niño que acompaña al paciente hará de intérprete. Esto es especialmente importante cuando lo hablado influye en la siguiente etapa de la atención y el paciente necesita respuestas a sus preguntas.
Distintos tipos de evidencia
La evidencia sobre comunicación debe leerse teniendo en cuenta qué se ha estudiado. Una revisión de 13 estudios con personas hospitalizadas con pérdida auditiva describe las experiencias de los pacientes y las barreras de comunicación; no evalúa la eficacia de una intervención concreta. Existe también una revisión sobre la comunicación con personas con pérdida auditiva para la que se publicó una fe de erratas. Por tanto, la mera existencia de estas publicaciones no permite prometer que una recomendación vaya a mejorar los resultados clínicos. Describir las dificultades que refieren los pacientes es distinto de medir el efecto de un método concreto. La pérdida auditiva, por sí sola, tampoco indica si una persona usa lengua de signos. La base de la actuación sigue siendo conocer sus preferencias y comprobar que recibe la información.
El relevo entre turnos
La comunicación accesible no debe terminar cuando acaba el turno de quien averiguó las preferencias del paciente. En el relevo conviene anotar la forma de comunicación que funcionó durante la conversación y si se dispone del equipo necesario. El registro debe incluir solo la información necesaria para facilitar el contacto, sin revelar datos del paciente de forma innecesaria. También hay que acordar cómo puede pedir ayuda sin usar la voz y comunicárselo a quienes asuman su atención. Si la forma elegida requiere un dispositivo, no basta con anotar la preferencia: hay que comprobar que esté disponible. Así, el siguiente turno sabrá cómo iniciar la conversación y cómo puede el paciente indicar que necesita contactar con el personal.
Comprobar la accesibilidad
Puede existir un procedimiento para garantizar una comunicación accesible, pero conviene comprobar cómo funciona desde la perspectiva del paciente. Después de hablar con él, hay que preguntarle si realmente obtuvo una respuesta y si la recibió en la forma que había elegido. Si necesita un intérprete, se debe comprobar su disponibilidad también fuera del horario habitual, sin dar por hecho que podrá contar con él en cualquier momento. Conviene contrastar lo que establece el procedimiento con lo que viven los pacientes durante el ingreso. Una revisión sistemática de 13 estudios describe barreras señaladas por personas con pérdida auditiva, pero no demuestra la eficacia de una solución concreta. Preguntar al paciente permite saber si, en esa conversación, la accesibilidad fue real y no solo algo previsto por escrito.
Una conversación accesible empieza por preguntar al paciente qué forma de comunicación prefiere. También es importante comprobar que ha recibido una respuesta por esa vía y transmitirlo al siguiente turno.
Empatyzer para preparar una conversación accesible en el hospital
Un médico que vaya a explicar a un paciente Sordo la siguiente etapa de la visita puede recurrir a Em antes de hablar con él para preparar una explicación breve y clara, junto con una versión escrita en lenguaje sencillo. También puede preparar una pregunta sobre cómo prefiere recibir la información, en vez de dar por hecho que el texto es adecuado. En «Sobre mí» puede examinar su hábito de hablar mientras se gira y deja de mirar a su interlocutor. Esto ayuda a prepararse para conversar cara a cara, pero no sustituye la consulta sobre las necesidades del paciente. Las microlecciones pueden ayudar a adquirir el hábito de comprobar la comprensión por la vía que elija el paciente. Tras prepararse, el médico le pregunta qué forma prefiere, le da la explicación por un canal accesible y se asegura de que ha obtenido respuesta a su pregunta. Si el siguiente turno debe continuar la comunicación, conviene transmitirle la forma de hacerlo acordada. Empatyzer ayuda al personal a prepararse, pero no decide por el paciente qué forma de comunicación le resulta adecuada.
Fuentes
- M. Kathleen Pichora-Fuller; Sophia E. Kramer; Mark A. Eckert; Brent Edwards; Benjamin W. Y. Hornsby; Larry E. Humes; Ulrike Lemke; Thomas Lunner; Mohan Matthen; Carol L. Mackersie; Graham Naylor; Natalie A. Phillips; Michael Richter; Mary Rudner; Mitchell S. Sommers; Kelly L. Tremblay; Arthur Wingfield (2016). Hearing Impairment and Cognitive Energy: The Framework for Understanding Effortful Listening (FUEL). Ear and Hearing, 37(Suppl 1), 5S-27S. https://doi.org/10.1097/AUD.0000000000000312 10.1097/AUD.0000000000000312
- Weerapol, N., Leelakanok, N. (2024). Communication between healthcare professionals and patients with hearing loss: A systematic review and meta-analysis. American Journal of Health-System Pharmacy, 81(12), 521-530. https://doi.org/10.1093/ajhp/zxae045 10.1093/ajhp/zxae045
- Shukla, A., Nieman, C. L., Price, C., Harper, M., Lin, F. R., Reed, N. S. (2019). Impact of Hearing Loss on Patient–Provider Communication Among Hospitalized Patients: A Systematic Review. American Journal of Medical Quality, 34(3), 284-292. https://doi.org/10.1177/1062860618798926 10.1177/1062860618798926
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