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TL;DR: Las supervisoras de enfermería pueden detectar el problema averiguando qué información pidió una enfermera y qué respuesta recibió. Una respuesta evasiva no siempre implica mala intención: puede deberse a desconocimiento, falta de tiempo o confidencialidad. Ayudan unas reglas claras para responder, indicar la fuente y designar a quien sustituya a la persona responsable durante el turno.
¿Cómo ayuda Empatyzer a compartir conocimientos entre enfermeras?
Em ayuda a preparar una pregunta concreta para una persona determinada, y la vista del equipo permite acordar una regla común para responder.
Funciones que te ayudarán:
- Comparación: Permite practicar con Em cómo pedir la información necesaria, mientras que la vista de la relación ayuda a adaptar la conversación a la compañera.
- Conversación con Em sobre el equipo: Em, en el modo de equipo, ayuda a definir una regla para compartir conocimientos clave.
- Microlecciones: Sirven para practicar respuestas concisas o para indicar la fuente adecuada.
Qué significa ocultar conocimientos
Se ocultan conocimientos cuando alguien dispone de la información necesaria, pero evita responder a una petición concreta. La investigación organizacional distingue entre dar respuestas evasivas, fingir desconocimiento y negarse a compartir información dando una explicación. Por eso, en la unidad conviene aclarar primero qué se preguntó exactamente, qué información se necesitaba para realizar la tarea y qué se respondió en realidad. La consulta pudo referirse al manejo de un equipo, a una excepción prevista en un procedimiento o a información sobre un paciente. Sin embargo, una respuesta incompleta no demuestra por sí sola que hubiera intención de ocultar nada: la enfermera quizá desconocía el detalle, no tenía tiempo para hablar o no estaba autorizada a comunicar los datos. Tampoco una negativa explicada, especialmente si afecta a información protegida, tiene por qué ser una forma perjudicial de ocultar conocimientos.
El coste de la demora
Cuando no llega una respuesta, lo más fácil de observar es el efecto en el trabajo: alguien repite una tarea, busca a otra persona o necesita una consulta adicional. Conviene anotar cuándo estaba disponible la información, quién la necesitaba y qué se retrasó al no compartirla. Eso describe una consecuencia organizativa, no demuestra que haya afectado al resultado del tratamiento. Un metaanálisis de 95 muestras y 26 767 personas examinó la exclusión laboral, las actitudes y el bienestar; también señala que el ostracismo puede coexistir con una menor ayuda entre compañeros. Sin embargo, no permite considerar toda falta de contacto como una exclusión deliberada ni sacar conclusiones directas sobre la seguridad de los pacientes. En la unidad, por tanto, hay que observar el retraso concreto, sin atribuirle de antemano una consecuencia clínica.
Por qué alguien retiene información
Antes de interpretar una respuesta evasiva como señal de rivalidad, la supervisora debería preguntar por las posibles dificultades. Una enfermera puede temer perder su posición, ser juzgada tras revelar un error, recibir una sanción o que, por responder, le asignen más tareas. También conviene comprobar si la distribución del trabajo convierte a una sola persona en la única conocedora de un proceso importante y recompensa ese monopolio. La falta de confianza y la forma habitual de reaccionar ante las preguntas en el equipo pueden dificultar que se compartan conocimientos, pero el motivo de una persona concreta debe aclararse. El concepto de ocultación de conocimientos se elaboró en tres estudios organizacionales, no en una muestra hospitalaria. Distinguir entre evasivas, desconocimiento fingido y negativa justificada ayuda a conversar sin acusar automáticamente.
Límites al compartir información
No toda la información debe compartirse con cualquiera, aunque hacerlo facilite una conversación durante el turno. Hay que distinguir los conocimientos necesarios para realizar una tarea de los datos cuya divulgación vulneraría la confidencialidad. La información sobre un paciente debe llegar a quienes participan en su atención y solo en la medida necesaria. Negarse a facilitársela a otra persona puede ser un límite adecuado, no una forma de ocultar conocimientos. Al mismo tiempo, el equipo necesita un canal autorizado para consultar procedimientos y documentación, de modo que una restricción de acceso no deje la cuestión sin resolver. Si la persona consultada no conoce la respuesta o no puede confirmarla, debe indicar quién puede verificarla. Así, la petición llega a la fuente adecuada sin ampliar la circulación de datos protegidos.
Hablar sobre la conducta
Lo mejor es empezar la conversación por un hecho que ambas partes puedan comprobar. La supervisora puede recordar qué se preguntó sobre la forma de realizar una tarea, qué respuesta se dio y por qué la persona que preguntó tuvo que buscar después la información en otro lugar. Esa descripción muestra una consecuencia para el trabajo, pero no determina si la causa fue mala voluntad, desconocimiento o imposibilidad de responder. El siguiente paso es preguntar qué lo dificultó y acordar cómo actuar ante una petición similar: responder, indicar la fuente adecuada o explicar claramente la limitación. También conviene acordar una manera de comunicar el problema sin avergonzar públicamente a nadie. El objetivo de la conversación es establecer una forma previsible de compartir conocimientos, no forzar a alguien a admitir intenciones que no se han constatado.
Organizar el flujo de conocimientos
Ni siquiera una buena conversación basta si el conocimiento sobre un proceso importante permanece solo en la memoria de una persona. Las instrucciones críticas y la información sobre procedimientos poco frecuentes deben estar en un lugar común que se mantenga actualizado. El procedimiento debe indicar dónde encontrar la versión vigente, quién responde a las preguntas durante el turno y a quién se deriva la cuestión si esa persona está ausente. También hace falta alguien que sustituya a la trabajadora que hasta entonces era la única en conocer ese proceso. Para comprobar si la solución funciona, no basta con confirmar que el documento existe: una enfermera nueva en el turno de noche debe poder encontrarlo y utilizarlo. Organizar así el flujo de conocimientos reduce la dependencia de una sola persona sin fomentar que se eludan las normas de acceso.
Comprobar si hay mejoras
Conviene evaluar la mejora a partir de las siguientes preguntas relacionadas con la atención: cuánto se tardó en responder, si la respuesta fue útil y si funcionó la sustitución cuando la persona designada estaba ausente. El número de documentos por sí solo no indica si la información llegó a tiempo. También hay que preguntar a las enfermeras si pueden reconocer que no saben algo sin temor a que se burlen de ellas; de lo contrario, fingir una respuesta puede parecer más seguro que indicar una fuente. Un estudio de 51 equipos de una empresa manufacturera introdujo el concepto de seguridad psicológica y sirve de base para plantear esa pregunta, pero no estudió unidades hospitalarias. Por eso, en cada unidad hay que comprobar las conductas del equipo y la calidad de las respuestas, en lugar de tratar los resultados de otro sector como prueba de una mejora en la atención al paciente.
Una respuesta evasiva no siempre implica mala intención. La supervisora puede empezar por averiguar qué información se pidió, qué se retrasó por no disponer de ella y cómo debería responder el equipo la próxima vez.
Empatyzer en el intercambio de conocimientos entre enfermeras
Una enfermera vuelve a recibir una respuesta evasiva cuando pregunta cómo realizar una tarea. Antes de insistir, puede practicar con Em una pregunta concreta: qué información necesita, para qué es necesaria y a quién puede consultar si su compañera no puede responder. La función de comparación con una compañera concreta y la vista de la relación le ayudan a elegir cómo abordar esa conversación incómoda sin presuponer mala intención. Si el problema se repite durante los turnos, la supervisora puede hablar con Em en el modo de equipo para definir una regla sobre la circulación de conocimientos clave: quién responde, dónde indica la fuente y qué ocurre cuando está ausente. Em también puede ayudarla a preparar una conversación sobre cómo compartir información sin atribuir intenciones no confirmadas. Las microlecciones pueden servir para practicar respuestas breves y útiles o para indicar la fuente adecuada. Esta preparación facilita la conversación y los acuerdos del equipo; no sustituye la comprobación de los hechos, de los permisos de acceso a la información ni de si, ante la siguiente pregunta, la respuesta llega realmente a tiempo.
Fuentes
- Miaomiao Li; Xiaofeng Xu; Ho Kwong Kwan (2021). Consequences of Workplace Ostracism: A Meta-Analytic Review. Frontiers in Psychology, 12, 641302. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2021.641302 10.3389/fpsyg.2021.641302
- Catherine E. Connelly; David Zweig; Jane Webster; John P. Trougakos (2012). Knowledge hiding in organizations. Journal of Organizational Behavior, 33(1), 64-88. https://doi.org/10.1002/job.737 10.1002/job.737
- Amy C. Edmondson (1999). Psychological Safety and Learning Behavior in Work Teams. Administrative Science Quarterly, 44(2), 350-383. https://doi.org/10.2307/2666999 10.2307/2666999
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