Por qué los empleados ocultan conocimientos al equipo

TL;DR: Ocultar conocimientos es un intento deliberado de reservar información que otra persona ha solicitado. Puede consistir en fingir que no se sabe, engañar o justificar la negativa. Una negativa por sí sola no demuestra mala fe: hay que tener en cuenta la confidencialidad y los permisos. La colaboración mejora con peticiones claras, límites honestos y reglas que reconozcan el intercambio de conocimientos.

¿Cómo ayuda Empatyzer a hablar del intercambio de conocimientos?

Empatyzer ayuda a preparar una conversación sobre la transmisión de conocimientos para nombrar las necesidades de ambas partes y acordar una forma concreta de colaboración.

Funciones que pueden ayudarte:

  • Habla con Em sobre una persona concreta: Facilita formular una solicitud de información y abordar una negativa sin atribuir automáticamente malas intenciones.
  • Habla con Em sobre el equipo: Ayuda a preparar la comunicación de las reglas para compartir conocimientos y la responsabilidad por los acuerdos comunes.

Una respuesta tras la que sigues sin saber nada

Una persona recién incorporada pide a un compañero experimentado un ejemplo de una oferta bien preparada. Oye: «Estaba por ahí, lo buscaré», y al día siguiente: «Ahora mismo estoy desbordado». Una semana después descubre que el archivo estuvo a mano desde el principio. Todavía no sabemos si el compañero se olvidó, tenía otras prioridades o retrasó la ayuda deliberadamente. La diferencia importa. Una organización no resolverá la falta de tiempo del mismo modo que la obstaculización intencionada del acceso al conocimiento. Antes de juzgar a la persona, hay que averiguar qué bloquea realmente la transmisión de información. Connelly y sus colaboradores definieron la ocultación de conocimientos como el intento deliberado de reservar conocimientos que otra persona ha solicitado. Los dos elementos son importantes: la petición y la intencionalidad. Quien desconoce la necesidad de un compañero no tiene por qué estar ocultando nada. Del mismo modo, un empleado que no posee la información adecuada no se convierte en culpable solo porque su respuesta haya decepcionado a quien preguntaba. Esta distinción evita convertir precipitadamente cualquier problema de comunicación en una acusación de deslealtad. Connelly et al., 2012. También es importante distinguir una negativa de la imposibilidad de responder. El empleado puede conocer solo una parte de la solución, no disponer de tiempo para explicarla en ese momento o no poder transmitir datos sujetos a restricciones de acceso. Una respuesta honesta debería entonces nombrar el obstáculo y, si es posible, indicar el camino a seguir. «No puedo compartir ese archivo, pero te mostraré el procedimiento para obtener acceso» significa algo distinto de prometer una vez más que el archivo se enviará enseguida. Al principio, la diferencia puede ser invisible para quien espera. Por eso, antes de valorar la conducta conviene comprobar de qué conocimiento se trata, si la persona lo posee y si puede compartirlo en esa situación. Solo entonces la conversación aborda la barrera real.

Tres formas de una evasión parecida

El enfoque clásico distingue fingir desconocimiento, ocultar de forma engañosa y ocultar con una justificación. Lo primero suena así: «No tengo ni idea», aunque la persona conoce la respuesta. Lo segundo puede consistir en prometer sin intención de cumplir o en facilitar información que parece útil pero esquiva el fondo. En el tercer caso se ofrece una razón para negarse: «No puedo compartirlo». Estas formas tienen significados relacionales distintos. Es especialmente importante que la justificación pueda referirse a limitaciones reales y no ser una simple excusa conveniente. Cuando la pregunta afecta a datos de clientes o salarios individuales, negarse puede ser precisamente la respuesta correcta. En la investigación, la categoría de ocultación justificada incluye situaciones vinculadas a la confidencialidad, por lo que no debe equipararse todo el constructo con una actuación poco ética. En la práctica puede evaluarse la transparencia de la respuesta: ¿se indicó un límite concreto, una persona autorizada o una alternativa segura? «No te pasaré los datos del cliente, pero puedo mostrarte una plantilla anonimizada» crea condiciones de colaboración distintas de prolongar el asunto sin una postura clara.

Cuando el conocimiento protege la posición

Es fácil imaginar una organización en la que la única fuente de reconocimiento de un experto sea que nadie más sabe hacer su trabajo. En ese sistema, documentar el proceso puede vivirse como la cesión de una ventaja propia. Si además existe competencia por un ascenso, antecedentes de apropiación de ideas ajenas o falta de tiempo para formar a otros, una petición de ayuda deja de sonar neutral. Es una posible explicación de la conducta, no una justificación de toda evasión. Sí muestra por qué el lema «compartamos conocimientos» puede pesar menos que los incentivos organizativos cotidianos. Las revisiones sobre ocultación de conocimientos señalan la importancia de las relaciones, la desconfianza y las condiciones de trabajo. Sus conclusiones no se reducen a un único tipo de «empleado difícil». También hay que distinguir los motivos declarados de los mecanismos realmente establecidos: muchos estudios mediante encuestas muestran que los fenómenos coexisten, pero no prueban una cadena causal simple. Para el responsable resulta útil preguntar: ¿qué gana el empleado al ayudar, qué arriesga y qué le enseñaron sus experiencias anteriores? Siachou et al., 2021. En la práctica conviene observar cómo reconoce la organización la transmisión de conocimientos. Si el experto debe realizar sus propias tareas y formar continuamente a otras personas, pero su evaluación solo considera el resultado individual, existe una contradicción entre expectativas. La solución no tiene por qué ser otra base documental. A veces primero hay que reservar tiempo para consultas, acordar la responsabilidad sobre los materiales y reconocer la aportación de quien prepara a los demás para trabajar con autonomía. Esto no justifica engañar deliberadamente a los compañeros. Sí ayuda a eliminar unas condiciones en las que compartir conocimientos supone un coste permanente para una sola parte. De lo contrario, el llamamiento a la apertura queda desconectado de las decisiones diarias sobre carga de trabajo, reconocimiento y evaluación del equipo.

Cómo se crea una espiral de bloqueo mutuo de información

Volvamos a la persona que espera la plantilla. Tras varios intentos fallidos puede concluir que el compañero no merece ayuda. Cuando más tarde él mismo pida un contacto de cliente, también recibirá una respuesta evasiva. Cada parte tendrá su justificación: «Solo me adapto a cómo me trata». Este escenario ilustra cómo una decepción local puede convertirse en norma de la relación. Con el tiempo, el coste deja de afectar solo a dos personas, porque los proyectos que dependen de su colaboración tienen que sortear nuevos bloqueos informativos. Romper este patrón exige acuerdos verificables. Quien pregunta puede precisar el alcance y el plazo: «Necesito un ejemplo de la parte de precios para el miércoles. ¿Puedes enviarme el archivo o debo pedírselo a otra persona?». El destinatario debe poder decir honestamente que no tiene tiempo o autorización. Así, el silencio no se convierte en la única manera de proteger los propios límites. Una negativa clara permite buscar una solución; una aceptación aparente paraliza el trabajo porque la otra parte sigue esperando.

Qué debería cambiar el superior

Conviene empezar por las dependencias más repetidas: quién posee conocimientos críticos, dónde debería estar la documentación y cuánto tiempo se ha reservado realmente para transmitirlos. Si el experto tiene toda su capacidad ocupada, ayudar a otros no puede tratarse como un añadido sin coste. También es importante reconocer la autoría y la contribución al desarrollo del equipo. El empleado debe ver que compartir conocimientos puede hacer crecer su función, no hacerla desaparecer. Así, la conversación sobre la responsabilidad individual se apoya en condiciones que convierten la colaboración en una elección razonable. Puede servir un pequeño experimento centrado en un proceso concreto. El equipo puede acordar que, durante un mes, las preguntas sobre un sistema determinado se formulen en un espacio común y que las respuestas incluyan una breve descripción del contexto. Después comprobará si disminuyeron las preguntas repetidas y si las personas nuevas pueden realizar realmente la tarea. La cantidad de documentos añadidos por sí sola no demuestra un intercambio eficaz. El material puede estar desactualizado, ser incomprensible o resultar difícil de encontrar. Hace falta información de los usuarios y la posibilidad de completar la explicación sin ridiculizar sus preguntas. Así, la conversación pasa de valorar en general quién es servicial a examinar condiciones verificables de acceso al conocimiento. La responsabilidad por transmitirlo y aprender sigue siendo compartida.

Conviene reconocer la ocultación de conocimientos con precisión, sin equipararla a toda negativa a ayudar. Importan la intención, la petición concreta y las limitaciones justificadas. Las medidas más útiles combinan reglas transparentes de acceso a la información con relaciones en las que compartir conocimientos no implique perder reconocimiento ni control sobre el propio trabajo.

Empatyzer en una conversación sobre el intercambio de conocimientos

Empatyzer puede ayudar a preparar una conversación en la que una petición de conocimiento recibe respuestas evasivas. En «Habla con Em sobre una persona concreta», el usuario puede perfeccionar un mensaje que explique qué necesita, para qué tarea y en qué plazo. El perfil disponible del interlocutor y la descripción de la relación ayudan a elegir cómo presentar la petición, pero no demuestran por qué alguien no respondió antes. Conviene preparar también una pregunta sobre los obstáculos y una posible forma de transmitir la información. El líder puede utilizar «Habla con Em sobre el equipo» para elaborar reglas de consulta, reparto de responsabilidades y reconocimiento de la ayuda. Empatyzer no es un repositorio de conocimientos de la empresa ni una herramienta que detecte su ocultación. Su función es apoyar la comunicación entre personas. El equipo debe comprobar la disponibilidad de los materiales, reservar tiempo para las explicaciones y evaluar si, tras los cambios, los empleados pueden utilizar realmente los conocimientos necesarios.

Fuentes e investigación

  1. Catherine E. Connelly; David Zweig; Jane Webster; John P. Trougakos (2012). Knowledge hiding in organizations. Journal of Organizational Behavior, 33(1), 64-88. https://doi.org/10.1002/job.737 DOI: 10.1002/job.737
  2. Evangelia Siachou; Eleni Trichina; Ioanna Papasolomou; Georgia Sakka (2021). Why do employees hide their knowledge and what are the consequences? A systematic literature review. Journal of Business Research, 135, 195-213. https://doi.org/10.1016/j.jbusres.2021.06.031 DOI: 10.1016/j.jbusres.2021.06.031

Autor: Empatyzer

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