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TL;DR: Un médico de un centro de salud u hospital puede conocer primero al paciente a través de una nota ajena. Un experimento aleatorizado sugiere que el lenguaje valorativo influye en la actitud de los profesionales clínicos, pero no permite determinar cuántos errores se producen en la práctica. La nota debe distinguir entre observaciones, palabras del paciente e interpretaciones inciertas.
¿Cómo ayuda Empatyzer a redactar una nota clínica neutral?
«Sobre mí» ayuda a reconocer el propio lenguaje bajo presión, mientras que Em ayuda a redactar una descripción neutral de las observaciones y las palabras del paciente.
Funciones que te ayudarán:
- Conversación con Em sobre uno mismo: Con Em, practica cómo preguntar a quien escribió la nota qué conducta observó y cómo redactar su propia nota de forma objetiva.
- Sobre mí: «Sobre mí» permite reconocer la propia reacción ante una nota valorativa.
- Microlecciones: Pueden ayudar a consolidar un lenguaje neutral en los traspasos cotidianos.
La historia clínica como voz del profesional anterior
La historia clínica suele ser la primera voz que escucha el médico que asume la atención de un paciente. En un experimento aleatorizado se modificó el lenguaje de la descripción de un caso; las expresiones valorativas influyeron en la actitud posterior de los profesionales clínicos. Eso no significa que el estudio permita calcular cuántos errores diagnósticos se cometen en la práctica diaria. La publicación también tiene una fe de erratas que conviene tener presente al citar sus resultados. Antes de conocer al paciente, el médico puede tener ya en mente el juicio de otra persona, y no solo una descripción de lo ocurrido. Una palabra cargada de juicio puede sugerirle la primera pregunta o dirigir su atención hacia una etiqueta previa. Por eso, incluso una nota breve merece leerse y redactarse como información que la siguiente persona deberá valorar por sí misma.
Etiquetas frente a observaciones
La expresión «paciente difícil» no indica a quien lea la nota qué ocurrió exactamente ni cuándo. Es más útil registrar la conducta concreta, el momento y las circunstancias: el paciente pidió tres veces que le explicaran de nuevo el plan y se negó a firmar el documento. Si sus palabras son importantes, hay que distinguirlas de la conclusión de quien escribe la nota. En lugar de calificarlo de «exigente», se puede dejar constancia de qué esperaba, qué respuesta recibió y qué seguía sin estar claro tras la conversación. Este cambio no consiste en suavizar los hechos. La información sobre un riesgo o una negativa relevante para la atención posterior debe permanecer en la historia clínica, pero expresada de modo que permita reconstruir lo sucedido, no juzgar el carácter de la persona.
Incertidumbre clínica
No todas las notas terminan con un diagnóstico confirmado, y la falta de certeza no tiene por qué ocultarse tras un juicio sobre el paciente. Si aún no se han verificado algunos datos, conviene indicar cuáles son, qué diagnósticos siguen considerándose y qué datos apuntan en contra de cada uno. La siguiente persona también necesita un plan para comprobar las hipótesis, no solo una lista de posibilidades. Una suposición de quien redacta la nota no debería pasar de una nota a otra como si fuera una característica establecida del paciente o una prueba de su mala fe. Una revisión sobre la comunicación de la incertidumbre diagnóstica en la relación médico-paciente respalda abordarla en la conversación. Sin embargo, reconocer honestamente la incertidumbre no equivale a aplazar una decisión clínica necesaria; la documentación debe facilitar los pasos siguientes.
Cuando la relación es tensa
Tras una conversación tensa, es especialmente fácil que la nota recoja supuestas intenciones en vez de hechos. El siguiente turno necesita datos relevantes para la atención: qué dijo o hizo el paciente, cómo respondió el equipo y qué queda por aclarar. Cuando las palabras exactas importen para la seguridad o el plan, pueden citarse, separándolas claramente de la interpretación propia. Un juicio moral sobre el paciente no ayuda a decidir qué hacer después, aunque quien escribe haya vivido una situación difícil. Antes de escribir la última frase, conviene preguntarse: ¿podrá alguien que no estuvo presente tomar una decisión segura a partir de esta nota? Si la respuesta es no, hacen falta más detalles de lo ocurrido, no un adjetivo más contundente.
Influencia en el siguiente médico
Antes de la consulta, el médico que lee una nota anterior puede separar los resultados de las pruebas y las observaciones descritas de las opiniones de quien la redactó. Después, debería dar al paciente la oportunidad de contar su versión y revisar los síntomas desde el principio, en lugar de formular preguntas guiadas únicamente por una etiqueta previa. Es una forma práctica de limitar la influencia de las palabras ajenas en la conversación, no una promesa de eliminar todos los sesgos. El experimento aleatorizado mostró que el lenguaje valorativo en las descripciones de casos modificaba la actitud de los profesionales clínicos. La publicación tiene una fe de erratas y el estudio no midió con qué frecuencia estas notas provocan errores diagnósticos reales. Por tanto, la conclusión para el siguiente médico es prudente: tratar la nota como una fuente de información que debe comprobarse, no como un juicio definitivo sobre el paciente.
Un criterio compartido por el equipo
Es más fácil mantener una redacción neutral cuando constituye un criterio compartido por el equipo que cuando depende del esfuerzo aislado de una persona. Se pueden comparar en grupo dos descripciones de la misma situación y comprobar cuál permite reconstruir el hecho, las palabras del paciente, la actuación realizada y la cuestión pendiente para el siguiente turno. Hablar de la diferencia no exige avergonzar públicamente a quien escribió una nota valorativa; importa más que pueda mejorar su forma de documentar. También conviene revisar la plantilla de la historia clínica: ¿facilita registrar observaciones concretas o induce a usar etiquetas generales? Los ejemplos acordados pueden ser especialmente útiles cuando el traspaso de información se hace deprisa. El objetivo no es imponer un estilo uniforme y edulcorado, sino dejar constancia de lo ocurrido y del plan posterior de modo que otro profesional pueda entenderlos.
Cómo medir la mejora
Se puede evaluar el cambio de lenguaje sin fingir que el número de adjetivos eliminados refleja por sí solo la calidad de la atención. Al revisar las notas, conviene comparar con qué frecuencia se describen conductas concretas y con qué frecuencia se usan etiquetas generales. También se puede preguntar a quienes reciben las notas qué expresiones les resultaron ambiguas y qué información les faltó para dar el siguiente paso. Una buena corrección permite reconstruir lo ocurrido, la respuesta del equipo y el plan, en vez de limitarse a sustituir un juicio por una palabra que suene amable. Esta auditoría muestra la calidad de la información transmitida, pero por sí sola no demuestra que el tratamiento haya mejorado ni que se hayan reducido los errores. Para llegar a esas conclusiones haría falta una evaluación aparte, más allá de revisar el contenido de las notas.
Una nota clínica transmite hechos, pero también una forma de describirlos. Descubre cómo sustituir los juicios por observaciones concretas sin omitir información importante para la seguridad del paciente.
Empatyzer para redactar una nota clínica neutral
Cuando un médico encuentra en la historia clínica una etiqueta general sobre un paciente, no tiene por qué repetirla en la siguiente nota. Con Em puede practicar una pregunta concreta para quien la escribió: ¿qué conducta observó, cuándo y en qué circunstancias? Esa conversación ayuda a detectar qué información falta antes de transmitir el juicio al siguiente turno. La función «Sobre mí» permite examinar la propia reacción ante una expresión valorativa, sobre todo cuando se lee con poco tiempo. Después, Em puede ayudar a preparar una descripción propia: separar las palabras textuales del paciente de la interpretación de quien escribe, sustituir el juicio sobre la persona por una descripción de su conducta y formular una pregunta clínica para el siguiente médico. Es importante conservar la información relevante para la seguridad y señalar lo que aún no se sabe. Las microlecciones pueden ayudar a consolidar este lenguaje neutral en los traspasos cotidianos. Es una ayuda para redactar la nota, no un sustituto del juicio clínico propio.
Fuentes
- P. Goddu, A., O’Conor, K. J., Lanzkron, S., Saheed, M. O., Saha, S., Peek, M. E., et al. (2018). Do Words Matter? Stigmatizing Language and the Transmission of Bias in the Medical Record. Journal of General Internal Medicine, 33(5), 685-691. https://doi.org/10.1007/s11606-017-4289-2 10.1007/s11606-017-4289-2
- Dahm, M. R., Cattanach, W., Williams, M., Basseal, J. M., Gleason, K., & Crock, C. (2023). Communication of Diagnostic Uncertainty in Primary Care and Its Impact on Patient Experience: an Integrative Systematic Review. Journal of General Internal Medicine, 38(3), 738–754. https://doi.org/10.1007/s11606-022-07768-y 10.1007/s11606-022-07768-y
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