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TL;DR: El personal de un centro sanitario puede ayudar a un paciente con afasia a participar en la conversación si reduce el ritmo, escribe palabras clave y comprueba qué significan sus respuestas. Los estudios sobre formación de interlocutores evaluaron sus habilidades comunicativas; no demuestran que estas medidas hagan que el paciente recupere el habla.
¿Cómo ayuda Empatyzer a conversar con un paciente con afasia?
Em ayuda a preparar versiones más sencillas de las preguntas, y «Sobre mí», a reconocer la propia tendencia a terminar las frases de la otra persona.
Funciones que te ayudarán:
- Sobre mí: Con Em prepara preguntas breves y una forma de escribir las respuestas; en «Sobre mí» observa su propio ritmo al conversar.
- Hablar con Em sobre uno mismo: Em preparará dos versiones de la pregunta adaptadas a las formas en que el paciente puede responder.
- Microlecciones: Ayudan a practicar la espera sin prisas y a confirmar el significado de un gesto.
La capacidad del paciente
Un paciente con afasia puede tener dificultades para decir una palabra aunque quiera responder a una pregunta y participar en la conversación. La afasia también puede afectar, en distinto grado, a la comprensión, la lectura o la escritura; por eso, una sola respuesta fallida no permite valorar qué entiende esa persona. En un centro sanitario conviene dirigirse primero al paciente, en lugar de preguntar de inmediato a quien le acompaña. Después se puede averiguar cómo le resulta más fácil responder hoy: hablando, con un gesto, señalando o escribiendo. Este comienzo no presupone que pueda comunicarse con total facilidad ni que no pueda hacerlo. Le da la oportunidad de mostrar qué le funciona y ayuda al personal a adaptar las siguientes preguntas a sus posibilidades.
Hacer visible el contenido
Cuando la conversación se atasca, conviene hacer visible el contenido de la pregunta, no limitarse a repetirla más alto. Una frase breve y palabras clave escritas pueden acompañarse de un gesto, un dibujo sencillo o las opciones disponibles. Así, el paciente tiene más de una vía para captar el sentido y responder. En un estudio sobre conversación apoyada se evaluaron las conductas de los interlocutores: 20 voluntarios formados obtuvieron puntuaciones más altas en el reconocimiento y la puesta de manifiesto de las capacidades comunicativas de la persona con afasia que 20 integrantes del grupo de control. El resultado se refiere a los voluntarios y a las conductas evaluadas, por lo que no debe atribuirse directamente el mismo efecto al personal clínico. Sí orienta sobre qué conviene atender al formular preguntas cotidianas.
Confirmar la elección
Que el paciente señale una respuesta no pone fin a la conversación si el personal no tiene claro qué quiso decir. Se puede expresar en voz alta la opción que parece haber elegido y preguntarle si se ha entendido bien, en lugar de interpretar una sonrisa o el silencio como señal de conformidad. Ante una decisión importante, conviene dejar más tiempo para comprobar el sentido de la respuesta. Puede ayudar mostrar dos opciones escritas con palabras sencillas o símbolos, pedirle que señale una y confirmar su elección de otra manera, por ejemplo, con un gesto. Si no señala ninguna, hay que comprobar si entiende las palabras presentadas y si necesita otra forma de elegir. La ausencia de una indicación no es una respuesta que se pueda dar por él.
Formación de profesionales
Esta forma de conversar se puede aprender practicando con preguntas que realmente se hacen en un centro sanitario. Un estudio aleatorizado sobre la formación de profesionales en un entorno de rehabilitación con ingreso evaluó las habilidades observadas para apoyar la comunicación con personas con afasia. No estudió la curación de la afasia ni la recuperación del habla de los pacientes. Por eso, al planificar los ejercicios conviene centrarse en la conducta del interlocutor: si formula una pregunta accesible, da tiempo y se asegura de haber entendido bien la respuesta. Formar al personal no sustituye la necesidad de comprobar cómo transcurre cada conversación con cada paciente. Los resultados de los estudios de formación también deben interpretarse teniendo en cuenta a quién se formó, en qué condiciones y cómo se midieron las habilidades.
El papel de la familia
Las personas cercanas pueden saber qué gesto, tablero o forma de esperar facilita la comunicación del paciente. Conviene preguntárselo, sobre todo cuando el personal aún está conociendo al paciente y sus maneras de responder. Sin embargo, ese conocimiento debe facilitar el contacto directo con él, no sustituir su voz. Antes de que la familia responda a una pregunta dirigida al paciente, es mejor darle tiempo y poner a su disposición la ayuda indicada. Después se puede comprobar con él si la forma descrita por sus allegados funciona también hoy y si confirma la preferencia que han transmitido. Esto importa porque incluso un gesto que antes resultaba eficaz puede no bastar para expresar cualquier respuesta. La familia ayuda a encontrar una vía de comunicación, pero no debería llevar habitualmente la conversación en lugar del paciente.
Preguntas abiertas y cerradas
Una pregunta con respuestas predefinidas puede ser útil, pero no debería ser la única vía disponible. Primero conviene dar al paciente la oportunidad de expresarse por sí mismo y esperar con calma, aunque necesite tiempo para formular la respuesta. Si eso no basta, se le pueden presentar opciones, verbalmente o para que las señale. Hay que comprobar, sin embargo, que las respuestas preparadas no limiten la decisión a lo que se le ha ocurrido al personal. Junto a las dos propuestas conviene mostrar la opción «otra» y permitir que el paciente rechace ambas. Si no elige ninguna, el siguiente paso es comprobar si entiende la pregunta y las respuestas, no apresurarlo para que señale una.
Una pauta para el equipo
Una buena conversación no debería terminar cuando cambia la persona que atiende al paciente. En el relevo de turno conviene anotar qué formas de preguntar ayudaron, cómo logró responder el paciente y qué apoyos deben estar disponibles para el siguiente turno. También hay que señalar las decisiones importantes cuyo significado aún debe confirmarse, en lugar de presentarlas como resueltas. Este registro permite a la siguiente persona partir de lo que ya funcionó y seguir comprobando las respuestas sin hablar por el paciente. Si hasta entonces no ha tenido una forma accesible de comunicarse, calificarlo de «no colaborador» oculta información importante sobre cómo transcurrió el contacto. Es mejor describir la dificultad encontrada y los intentos de comunicación realizados.
Tener dificultades para hablar no significa que el paciente no tenga nada que decir. Reducir el ritmo, escribir palabras y comprobar las respuestas ayuda al personal a conocer su elección.
Empatyzer en la conversación con un paciente con afasia
Un profesional de un centro sanitario debe preguntar a un paciente con afasia cuál de dos opciones elige. Antes de la conversación puede recurrir a Em para formular una pregunta breve y preparar una forma sencilla de escribir ambas respuestas. También puede pedirle dos versiones de la pregunta, con distintas formas de respuesta para el paciente. En «Sobre mí» observa su propio ritmo y comprueba si tiende a terminar las frases de la otra persona. Las microlecciones le ayudan a practicar la espera sin prisas y a confirmar el significado de un gesto antes de dar por establecida la elección. Durante el encuentro muestra las opciones al paciente, le deja tiempo para responder y le pregunta si ha interpretado bien lo que ha señalado. Si no elige ninguna, vuelve a comprobar si entiende las palabras presentadas y si necesita otra forma de responder. Em ayuda al interlocutor a prepararse para este contacto, pero no responde por el paciente ni determina el significado de su decisión.
Fuentes
- Kagan, A., Black, S. E., Duchan, J. F., Simmons-Mackie, N., Square, P. (2001). Training Volunteers as Conversation Partners Using "Supported Conversation for Adults With Aphasia" (SCA). Journal of Speech, Language, and Hearing Research, 44(3), 624-638. https://doi.org/10.1044/1092-4388(2001/051)) 10.1044/1092-4388(2001/051)
- Heard, R., O’Halloran, R., McKinley, K. (2017). Communication partner training for health care professionals in an inpatient rehabilitation setting: A parallel randomised trial. International Journal of Speech-Language Pathology, 19(3), 277-286. https://doi.org/10.1080/17549507.2017.1290137 10.1080/17549507.2017.1290137
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