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TL;DR: Para el médico responsable del paciente en planta, la reunión de especialistas no termina al acordar el tratamiento. El paciente necesita saber qué decisión está vigente hoy, por qué diferían las opiniones anteriores y qué sigue siendo incierto. El equipo debe designar a quien explicará el plan y atenderá las preguntas posteriores.
¿Cómo ayuda Empatyzer a explicar el plan de tratamiento tras la reunión de especialistas?
Em, en el modo de equipo, ayuda a definir quién se encargará de hablar con el paciente, mientras que las microlecciones apoyan el hábito de comprobar si ha entendido el plan.
Funciones que te ayudarán:
- Conversación con Em sobre ti: Con Em, prepara una frase que explique cómo ha evolucionado lo que sabe el equipo y una pregunta para comprobar si el paciente entiende el plan.
- Conversación con Em sobre el equipo: El modo de equipo ayuda a decidir quién comunica el resultado de la reunión de especialistas.
- Microlecciones: Pueden reforzar el hábito de comprobar qué ha entendido el paciente después de hablar con varios especialistas.
De dónde vienen las versiones discrepantes
Cuando un paciente dice que ha oído varias versiones del plan de tratamiento, conviene averiguar primero qué le dijeron y quién se lo dijo. Una explicación pudo darse antes de conocer nuevos resultados; otra, reflejar la valoración de un especialista; y una tercera, referirse ya a la decisión de la reunión de especialistas. No toda diferencia es una contradicción, pero ninguna debe descartarse de entrada. El equipo debe distinguir los cambios en el conocimiento clínico de los mensajes incoherentes e indicar cuál es la información vigente. Una revisión sobre la incertidumbre diagnóstica en atención primaria aborda cómo comunicarla en la relación médico-paciente; no determina cómo organizar una reunión de especialistas en el hospital. Aun así, recuerda que reconocer con honestidad lo que todavía no se sabe no equivale a posponer una decisión necesaria.
Acordar el mensaje antes de hablar
Antes de que alguien vuelva a hablar con el paciente, los participantes en la reunión deben acordar qué decisión está vigente, qué alternativas se consideraron y qué preguntas siguen abiertas. Puede servir una nota breve: una frase con el plan actual, el punto pendiente de confirmar y el nombre de quien hablará con el paciente. También hay que decidir quién responderá a nuevas preguntas y cuándo se revisará el plan si falta el resultado de una prueba. Así, la incertidumbre no desaparece del mensaje, pero queda delimitada. Es una propuesta para organizar el trabajo del equipo, que debe adaptarse a las circunstancias locales, no una conclusión derivada de un estudio sobre reuniones de especialistas. Lo importante es que, antes de hablar, todos sepan qué no deben presentar como definitivo.
El paciente conoce cuatro versiones
Un paciente que ya conoce cuatro versiones quizá no sepa cuál era una hipótesis y cuál, una decisión. Por eso conviene empezar preguntándole qué opciones le han explicado y cuál cree que es el plan actual. Su respuesta mostrará qué explicaciones anteriores hay que retomar. Después, el médico puede aclarar si las diferencias se debían a nuevos datos, a una fase posterior de la toma de decisiones o a valoraciones distintas de los especialistas. Si el paciente ha percibido una contradicción, no hay que fingir que no existió. Se puede reconocer y explicar, a la vez, qué se sabe hoy, qué sigue sin resolverse y qué paso se ha decidido dar. Comunicar la incertidumbre con honestidad no debe sustituir una decisión clínica cuando esta es necesaria.
Quién responde a las preguntas posteriores
Explicar el plan no basta si, al terminar la conversación, el paciente no sabe a quién plantear su siguiente pregunta. Conviene darle el nombre o el cargo de la persona que coordina el contacto e indicarle cómo hacerle llegar sus dudas. El equipo debe acordar internamente cómo se trasladará después cada pregunta al especialista correspondiente. El paciente no tiene por qué reconstruir quién participó en la reunión ni llamar a varios servicios para averiguar quién responde por lo acordado. Tampoco debe encargarse a la familia de organizar el intercambio de información entre médicos. Contar con un punto de contacto claro permite distinguir entre la responsabilidad de comunicarse con el paciente y la de ofrecer una respuesta médica detallada.
Distintos papeles junto a la cama
Junto a la cama del paciente conviene presentar a quienes participan en la conversación y explicar qué papel desempeña cada uno en su atención. El médico puede explicar la decisión de la reunión de especialistas y el personal de enfermería comprobar si el paciente entiende lo que debe hacer durante el turno; estas funciones, sin embargo, deben acordarse de antemano. Si los especialistas aún discrepan, discutir sin coordinación delante del paciente no sustituye el acuerdo sobre qué comunicar ahora y qué requiere una evaluación posterior. Un artículo conceptual sobre la deshumanización en medicina ayuda a identificar el riesgo de centrarse exclusivamente en el problema clínico y olvidar a la persona que escucha. No demuestra que una distribución concreta de funciones mejore los resultados del tratamiento; más bien invita a prestar atención al lugar del paciente en esta situación.
Documentar el plan común
Tras la reunión de especialistas, la historia clínica no solo necesita una lista de consultas, sino también el plan vigente y los motivos por los que ha cambiado respecto al anterior. Conviene distinguir los acuerdos adoptados de las hipótesis que aún deben comprobarse. También debe constar quién comunicó el resultado al paciente, cuándo se revisará el plan y de qué información dependerá esa revisión. El personal del siguiente turno debe conocer la fecha de reevaluación para no presentar una opción antigua como si siguiera siendo la decisión vigente. Esta forma de documentar es una propuesta para ordenar la información, no el resultado de un estudio sobre la eficacia de los registros clínicos. Su finalidad es que la siguiente persona que atienda al paciente pueda reconstruir tanto la decisión como sus límites.
Comprobar qué ha entendido el paciente
Al final de la conversación conviene pedir al paciente que describa con sus propias palabras el siguiente paso. Se le puede preguntar directamente qué decisión está vigente hoy, a quién comunicará un cambio en los síntomas y si, tras las consultas anteriores, conserva información contradictoria. No es un examen de memoria, sino una forma de detectar qué partes de la explicación deben repetirse. Si el paciente describe un plan distinto del acordado, el médico puede volver a explicar el motivo del cambio y distinguir de nuevo la decisión tomada de las opciones que siguen en estudio. Antes de terminar, también hay que comprobar si sabe cómo contactar con el equipo antes de la próxima visita. Solo su respuesta permite valorar si el plan comunicado le resulta comprensible en la práctica.
El paciente puede recordar varias opiniones distintas, aunque los especialistas ya hayan acordado un plan común. Necesita saber qué decisión está vigente hoy, qué sigue siendo incierto y a quién acudir si tiene preguntas.
Empatyzer para explicar el plan de tratamiento tras la reunión de especialistas
El médico responsable que deba comunicar el resultado de la reunión tras varias opiniones previas puede conversar con Em sobre sí mismo para preparar dos elementos de la explicación: una frase sobre cómo ha evolucionado lo que sabe el equipo y una pregunta para comprobar si el paciente entiende el plan actual. Si el paciente pregunta por qué antes le dijeron otra cosa, Em puede ayudar a formular una respuesta que distinga la valoración anterior del acuerdo vigente. Antes del encuentro, el modo de equipo puede ayudar a decidir quién comunicará el resultado, para que la responsabilidad de hablar con el paciente no quede implícita. Por su parte, las microlecciones pueden reforzar el hábito de comprobar qué se ha entendido después de hablar con varios especialistas. Es una ayuda para preparar un mensaje coherente y repartir tareas, no una forma de resolver cuestiones clínicas. El equipo debe acordar por sí mismo la decisión, el alcance de la incertidumbre y la fecha de reevaluación antes de que el médico se los explique al paciente.
Fuentes
- Dahm, M. R., Cattanach, W., Williams, M., Basseal, J. M., Gleason, K., & Crock, C. (2023). Communication of Diagnostic Uncertainty in Primary Care and Its Impact on Patient Experience: an Integrative Systematic Review. Journal of General Internal Medicine, 38(3), 738–754. https://doi.org/10.1007/s11606-022-07768-y 10.1007/s11606-022-07768-y
- Haque, O. S., Waytz, A. (2012). Dehumanization in Medicine. Perspectives on Psychological Science, 7(2), 176-186. https://doi.org/10.1177/1745691611429706 10.1177/1745691611429706
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