Comunicación médico-paciente

El médico en la consulta de oncología: ¿cómo hablar tras un nuevo fracaso del tratamiento?

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TL;DR: Para el médico de la consulta de oncología, una nueva progresión de la enfermedad supone continuar una conversación, no comunicar una única mala noticia. Conviene comprobar qué había entendido antes el paciente, explicar el cambio de plan, volver a preguntarle por sus prioridades y acordar cuándo retomaréis los asuntos pendientes.

¿Cómo ayuda Empatyzer en la conversación tras un fracaso del tratamiento oncológico?

«Sobre mí» ayuda a reconocer el impulso de consolar apresuradamente, y Em, a preparar una nueva explicación del plan.

Funciones que te ayudarán:

  • Conversación con Em sobre uno mismo: Con Em, el médico ensaya cómo empezar por los acuerdos previos, explicar el siguiente paso y preguntar por las prioridades del paciente.
  • Microlecciones: «Sobre mí» le ayuda a examinar su reacción ante la tristeza del paciente, y las microlecciones, a cerrar la conversación con atención.
  • Sobre mí: «Sobre mí» le ayuda a reconocer su impulso de consolar apresuradamente.

La noticia tiene una historia

Un nuevo resultado que indica que el tratamiento no está funcionando no llega al paciente sin contexto. Lo preceden conversaciones anteriores, esperanzas puestas en la terapia e ideas sobre lo que iba a ocurrir después. Por eso, el médico puede empezar preguntando cómo había entendido el paciente el resultado anterior y el plan acordado entonces. También conviene comprobar qué recuerda de aquella conversación, en lugar de dar por hecho que ambos parten hoy de los mismos acuerdos. Una síntesis de 28 estudios cualitativos recoge las experiencias de 976 pacientes oncológicos y ayuda a reconocer la importancia de su perspectiva al comunicar noticias difíciles. No establece, sin embargo, una secuencia emocional única y obligatoria. El punto de partida para cada persona es su propia historia de enfermedad y de conversaciones previas.

Qué ha cambiado hoy

Tras retomar lo acordado, hay que explicar con claridad qué ha cambiado hoy la valoración de la situación. ¿Se trata de un resultado concreto, de que las opciones de tratamiento hasta ahora disponibles se han limitado o de un cambio en el objetivo del tratamiento? Distinguir estas cuestiones ayuda al paciente a relacionar la nueva información con el plan que conocía. El médico debe separar los datos ya disponibles del pronóstico e indicar qué decisiones pueden tomarse ahora y cuáles requieren más información. No basta con comunicar el resultado y pasar de inmediato a la siguiente terapia. Conviene dejar tiempo para preguntar qué significa este cambio en la vida cotidiana del paciente: sus síntomas, sus planes y lo que le importa. También hay que señalar con claridad lo que, por ahora, sigue siendo incierto.

Necesidades distintas en cada etapa

Las preferencias del paciente sobre cuánta información desea recibir pueden cambiar con los nuevos resultados, la progresión de la enfermedad y los cambios de plan. Quien antes pedía todos los detalles puede necesitar hoy una explicación más breve; otra persona quizá quiera hablar en profundidad, por primera vez, de las opciones y los objetivos de la atención. Por eso conviene volver a preguntar cuánta información quiere recibir el paciente en esta conversación, en vez de trasladar sin más lo acordado en la visita anterior. La síntesis de las experiencias de los pacientes describe necesidades diversas ante las noticias difíciles, mientras que la síntesis de las experiencias de los oncólogos muestra las dificultades de comunicarlas repetidamente. Son descripciones de experiencias, no pruebas de una secuencia universal de reacciones. Preguntar al paciente qué necesita ahora ayuda a adaptar la conversación a su situación actual.

Incertidumbre sin falsas promesas

La incertidumbre no exige guardar silencio ni prometer una mejoría que los datos disponibles no justifican. El médico puede explicar qué se sabe ya por el resultado, qué decisión puede tomarse hoy y qué pregunta solo podrá responderse después de otra prueba. También conviene señalar los límites del pronóstico: decir con honestidad qué no es posible prever todavía. Después, hay que acordar cuándo se actualizará el plan y cuándo tendrá lugar la próxima conversación. Este orden deja espacio para la esperanza sin atribuir al tratamiento un efecto seguro. Para un paciente, la esperanza puede estar ligada a un tratamiento disponible; para otro, al tiempo con sus seres queridos o a un mejor control de los síntomas. Lo mejor es preguntarle al propio paciente qué significa para él.

El papel de la familia

Los seres queridos pueden ayudar al paciente a recordar la información y a formular preguntas, pero conviene acordar primero con él si estarán presentes. El médico puede preguntarle a quién quiere invitar a la conversación y si prefiere escuchar antes la explicación a solas. Si la familia participa en la visita, es importante darle al paciente la oportunidad de hacer la primera pregunta antes de que otros hablen en su nombre. Los deseos de sus familiares pueden diferir de lo que él quiere saber o de aquello en lo que desea centrarse. No deben sustituir automáticamente su voz. También importa que los miembros del equipo transmitan información coherente: las explicaciones contradictorias dificultan comprender el nuevo plan. Después de la conversación, conviene asegurarse de que el paciente sabe a quién acudir si le surgen preguntas.

La carga para el médico responsable

Las conversaciones reiteradas sobre la falta de eficacia del tratamiento también suponen una carga para el médico; por eso necesitan tiempo y un lugar adecuado, no solo una formulación preparada. Antes de la visita conviene acordar quién del equipo estará disponible para el paciente si le surgen más preguntas después. Ese compromiso con el paciente debe distinguirse de la necesidad del médico de comentar brevemente la conversación difícil con el equipo. Ambas cosas son importantes, pero cumplen funciones distintas. Una síntesis de 40 estudios cualitativos describe las experiencias de los oncólogos al comunicar información difícil. No demuestra que un guion o una fórmula sea más eficaz que los demás. Por tanto, la preparación debe abarcar también las condiciones de la conversación y el contacto posterior, no solo la elección de las palabras.

Volver al plan

El final de la visita es el momento de volver al plan, pero no debería convertirse en una enumeración apresurada de indicaciones. El médico puede resumir las opciones disponibles, señalar qué se hará ahora y decir quién se pondrá en contacto con el paciente y cuándo. Conviene mencionar por separado las cuestiones pendientes y acordar cuándo las retomarán ambas partes. Como el plan puede haber cambiado varias veces durante el tratamiento, es útil preguntar al paciente cómo entiende el cambio actual y el siguiente paso. El silencio tras una explicación no significa por sí solo que haya comprendido o aceptado la noticia. Comprobar lo que ha entendido no es examinar al paciente; le da al médico la oportunidad de mejorar su explicación. Así, el siguiente contacto nace de lo hablado y no queda como una promesa imprecisa.

La conversación sobre la progresión de la enfermedad no empieza de cero. El médico retoma lo acordado anteriormente, comprueba qué necesita ahora el paciente y termina la visita con un plan claro para mantener el contacto.

Empatyzer en la conversación tras un fracaso del tratamiento oncológico

Antes de una visita tras un nuevo fracaso del tratamiento, el médico puede usar Empatyzer para preparar la conversación, no para sustituirla por un guion. Conversar con Em le permite ensayar una apertura que retome los acuerdos previos, una explicación sencilla del siguiente paso y una pregunta sobre las prioridades actuales del paciente. Em también puede ayudarle a preparar dos versiones para explicar el cambio de plan: una más breve y otra más detallada, según cuánta información quiera recibir el paciente ese día. En «Sobre mí», el médico puede examinar su propia reacción ante la tristeza del paciente, especialmente el impulso de consolarlo apresuradamente, que podría dejar sin espacio una pregunta importante. Las microlecciones ayudan a volver a preguntar por las necesidades de información en cada etapa y a cerrar la visita con atención. El objetivo de esta preparación es expresar con honestidad el cambio de plan, dejar espacio para los objetivos del propio paciente y acordar claramente qué ocurrirá después de la conversación.

Fuentes

  1. Primeau, C., Chau, M., Turner, M. R., Paterson, C. (2024). Patient Experiences of Patient–Clinician Communication Among Cancer Multidisciplinary Healthcare Professionals During “Breaking Bad News”: A Qualitative Systematic Review. Seminars in Oncology Nursing, 40(4), 151680. https://doi.org/10.1016/j.soncn.2024.151680 10.1016/j.soncn.2024.151680
  2. Bousquet, G., Orri, M., Winterman, S., Brugière, C., Verneuil, L., & Revah-Levy, A. (2015). Breaking Bad News in Oncology: A Metasynthesis. Journal of Clinical Oncology, 33(22), 2437–2443. https://doi.org/10.1200/JCO.2014.59.6759 10.1200/JCO.2014.59.6759