Comunicación médico-paciente

Hablar con la familia de un paciente en la UCI: ¿cómo coordina el equipo sanitario la información?

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TL;DR: Para la enfermera que coordina el contacto en la UCI, es importante definir quién recoge las preguntas de la familia y quién explica las decisiones clínicas. Un ensayo aleatorizado no mostró una mejora en el resultado principal relativo a la depresión de los familiares. Conviene considerar la coherencia de la información y la fecha de la siguiente conversación como objetivos organizativos, no como una promesa de mejora de la salud mental.

¿Cómo ayuda Empatyzer a coordinar la información para la familia de un paciente en la UCI?

Em, en el contexto del equipo, ayuda a acordar quién resume los cuidados diarios y quién explica la decisión del médico.

Funciones que te ayudarán:

  • Microlecciones: La vista del equipo ayuda a mantener la coherencia de los mensajes, y las microlecciones ayudan a comunicar cuándo se retomará la conversación.
  • Conversación con Em sobre el equipo: Em, en el modo de equipo, ayuda a acordar un mensaje coherente entre distintas personas.
  • Sobre mí: «Sobre mí» ayuda a reconocer la propia tendencia a prometer una respuesta rápida.

Quién habla con la familia

La familia de un paciente en la UCI suele hablar con más de una persona. Por eso conviene indicar quién recoge sus preguntas y organiza los momentos de contacto. También hay que identificar al médico responsable de las decisiones clínicas y acordar qué médico explicará el plan de tratamiento. La enfermera puede responder preguntas sobre los cuidados diarios, pero su papel al organizar las conversaciones no sustituye la consulta con el médico. Este reparto ayuda a los familiares a dirigir sus preguntas a la persona adecuada y evita que el equipo atribuya a quien coordina facultades que no tiene. Por ello, desde el primer contacto conviene explicar a la familia cómo podrá hablar con el médico si tiene dudas sobre el tratamiento o el pronóstico. De lo contrario, incluso una conversación bien organizada puede dejar sin respuesta la pregunta más importante.

El resultado principal del estudio

En un ensayo aleatorizado con 385 familiares de pacientes de cinco UCI francesas se evaluó la participación de una enfermera que facilitaba el contacto con la familia. La intervención no mejoró el resultado principal relativo a la depresión de los familiares. Por tanto, no se puede presentar la designación de esa persona como una forma demostrada de reducirla. La distinción es importante: organizar las conversaciones puede ser un objetivo valioso para el equipo, pero no equivale a una mejora demostrada de la salud mental de la familia. Al comentar el estudio, el resultado principal debe tener prioridad sobre los posibles resultados secundarios. Además, la cuestión va más allá de las palabras que elija un profesional: abarca la organización del contacto y la responsabilidad de distintas personas por la información que transmiten.

Los límites de la función de enfermería

La enfermera que facilita el contacto puede recoger las preguntas de los familiares, explicar cómo transcurre el turno y decirles cómo será la siguiente conversación. Conviene distinguir la información sobre los cuidados cotidianos de las respuestas que requieren una valoración o decisión médica. Si la familia pregunta por un cambio en el pronóstico o en el plan de tratamiento, no basta con una vaga promesa de que «alguien responderá». Es mejor indicar quién consultará la respuesta con el médico responsable y cuándo podrán hablar. Los límites de esta función no tienen por qué interrumpir la conversación: permiten acoger la pregunta sin fingir una certeza que no existe. Así, quien coordina sigue siendo un punto de contacto para la familia, mientras que las decisiones clínicas corresponden al médico.

Coherencia de la información

Para que la información sea coherente, el equipo debe ponerse brevemente de acuerdo antes de hablar con la familia. Después de la reunión del equipo, conviene repasar el plan vigente, lo que se sabe del estado del paciente, lo que sigue siendo incierto y cuándo se hará la siguiente valoración. Luego hay que acordar cómo describir la situación, quién comunicará la información y a qué hora se dará la próxima actualización. No se trata de ocultar las diferencias de criterio, sino de evitar que los familiares reciban de distintas personas pronósticos discrepantes expresados como certezas. Dejar constancia de lo acordado también ayuda a detectar cuándo hay que rectificar un mensaje anterior. Si la respuesta depende de una nueva valoración médica, la familia debe conocer tanto esa incertidumbre como el momento en que se retomará la conversación.

Escuchar a la familia

Antes de dar una nueva explicación, conviene preguntar a los familiares qué han entendido de la información recibida y qué siguen sin saber. Así resulta más fácil responder a su duda real que repetir una descripción preparada de la situación. Preguntar qué valoraba el paciente antes permite escuchar la perspectiva de la familia sin trasladarle la responsabilidad de tomar decisiones clínicas. Que hagan muchas preguntas no significa que no quieran colaborar; puede indicar que necesitan una explicación más ordenada. Si el equipo aún no tiene una respuesta, debe dejar claros los límites de la información disponible. De este modo, la familia puede distinguir lo que ya se ha establecido de lo que queda por aclarar y preparar sus preguntas para la siguiente conversación.

Cuando cambia la situación

Un cambio importante en el estado del paciente exige retomar lo hablado anteriormente, no limitarse a comunicar una novedad. El equipo debe explicar a la familia qué datos nuevos hay y qué conclusiones previas deben actualizarse. Quien coordina el contacto puede indicar a quién dirigir las preguntas, pero, si la respuesta afecta a una decisión clínica, los familiares necesitan poder hablar con el médico responsable. Aunque todavía no sea posible dar una explicación completa, conviene indicar la hora de la próxima actualización y señalar qué sigue siendo incierto. Esta forma de mantener el contacto no promete una resolución rápida. Sí ofrece a la familia una vía clara para obtener información y permite al equipo comprobar que el nuevo mensaje concuerda con el plan vigente.

Evaluación del proceso

También conviene evaluar el proceso de contacto desde la perspectiva de los familiares: si saben quién lleva la conversación, si pueden hacer preguntas y si conocen cuándo volverán a hablar con el equipo. Al mismo tiempo, el equipo puede comprobar si la información consignada en la documentación es coherente y si se ha designado a la persona responsable de la siguiente actualización. Sin embargo, el número de conversaciones por sí solo no demuestra una mejora de la salud mental de la familia. En el estudio realizado en cinco UCI francesas, el resultado principal relativo a la depresión no mejoró. Por ello, los resultados secundarios deben interpretarse con cautela y no presentarse como la principal prueba de eficacia. Tampoco debe extrapolarse a la UCI el resultado de otro estudio sobre familias que participaron en la reanimación extrahospitalaria. Evaluar cómo se organiza el contacto sirve para mejorar el proceso, pero no sustituye la valoración de sus efectos sobre los familiares.

La persona que facilita el contacto puede organizar las preguntas y las citas para hablar, pero no sustituye al médico. Un ensayo aleatorizado no mostró una mejora en el resultado principal relativo a la depresión de los familiares.

Empatyzer para coordinar la información destinada a la familia de un paciente en la UCI

Cuando la enfermera que coordina el contacto en la UCI prepara una conversación con la familia, puede usar Empatyzer para organizar las tareas del equipo, no para resolver cuestiones médicas. La vista del equipo ayuda a mantener la coherencia de los mensajes: quién resumirá los cuidados actuales, quién explicará el plan de tratamiento y qué preguntas deben trasladarse al médico. Al hablar con Em en el modo de equipo, se puede preparar el núcleo común de lo que comunicarán el médico y la enfermera, y reunir las preguntas de la familia que aún no tienen respuesta. Las microlecciones pueden ayudar a practicar cómo explicar claramente los límites de cada función y comunicar cuándo se retomará la conversación. Por su parte, la sección «Sobre mí» ayuda a reconocer la propia tendencia a prometer una respuesta rápida antes de saber si será posible darla. Por eso, antes del encuentro conviene acordar en el equipo cuál es la situación actual, qué sigue siendo incierto y a qué hora será el próximo contacto. Después de hablar con la familia, se puede comprobar si los familiares saben quién les informará sobre el tratamiento y a quién acudirán con preguntas sobre los cuidados diarios.

Fuentes

  1. Jabre, P., Belpomme, V., Azoulay, E., Jacob, L., Bertrand, L., Lapostolle, F., et al. (2013). Family Presence during Cardiopulmonary Resuscitation. New England Journal of Medicine, 368(11), 1008-1018. https://doi.org/10.1056/nejmoa1203366 10.1056/nejmoa1203366
  2. Kentish-Barnes, N., Azoulay, E., Reignier, J., Cariou, A., Lafarge, A., Huet, O., et al. (2024). A randomised controlled trial of a nurse facilitator to promote communication for family members of critically ill patients. Intensive Care Medicine, 50(5), 712-724. https://doi.org/10.1007/s00134-024-07390-y 10.1007/s00134-024-07390-y