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TL;DR: Las enfermeras que hacen el relevo del turno de noche en el hospital pueden sentir somnolencia, que coexiste con dificultades cognitivas y una peor valoración de su propio relevo. Un estudio basado en autoinformes no demuestra que aumenten los errores clínicos. Conviene ordenar la información urgente, confirmar quién asume cada tarea y reducir las interrupciones innecesarias.
¿Cómo ayuda Empatyzer a transmitir información tras el turno de noche?
Em ayuda a preparar, en el contexto del equipo, un lenguaje para el relevo que se adapte a distintas funciones; la comparación con una persona concreta permite ajustar la petición de que repita la información.
Funciones que te ayudarán:
- Tú y el equipo: Con Em se prepara una estructura breve para el relevo y una pregunta de confirmación; la vista del equipo ayuda a acordar un lenguaje común.
- Conversación con Em sobre el equipo: El modo de equipo ayuda a elaborar un lenguaje de relevo comprensible para personas con distintas funciones.
- Microlecciones: Pueden recordar la importancia de confirmar claramente quién asume cada tarea.
Qué se midió
En un estudio realizado en un hospital de Turquía participaron 270 enfermeras que trabajaban en el turno de noche. Se les preguntó por su somnolencia, control cognitivo, flexibilidad mental y calidad del relevo. Todos estos aspectos se evaluaron mediante autoinformes y el estudio fue transversal. Por tanto, se puede hablar de una asociación entre las respuestas sobre somnolencia y relevo, pero no de un efecto demostrado de la falta de sueño sobre el número de errores clínicos. Ese número no se midió. Es igualmente importante distinguir entre la evaluación de la actuación en un posible relevo simulado y el daño real sufrido por un paciente en la unidad: no son medidas intercambiables. Los resultados justifican examinar con más atención las condiciones de trabajo, no atribuir incidentes concretos a la somnolencia del personal.
El inicio del relevo
El inicio del relevo debe ayudar al siguiente turno a identificar qué pacientes requieren atención inmediata. Conviene indicar primero de qué paciente se trata, cuál es su estado actual y qué riesgos urgentes presenta; después, explicar qué ha cambiado, cuál es el plan y qué tareas siguen pendientes. Seguir siempre el mismo orden ayuda a quien recibe la información a captar lo esencial cuando la persona que termina el turno de noche está cansada. Si aún no se han confirmado un resultado, un plazo o el plan posterior, hay que decirlo claramente, en vez de presentar una suposición como un hecho. Este inicio no sustituye la documentación ni la valoración del paciente, pero ofrece a quien asume el turno un punto de partida para actuar y plantear nuevas preguntas.
Comprobar que se ha entendido
Enunciar una tarea no significa que ambas personas la hayan entendido del mismo modo. Tras repasar los asuntos urgentes, quien recibe el turno puede repetir brevemente qué paciente valorará primero y cuál será su siguiente actuación. También conviene precisar en qué circunstancias avisará al médico o pedirá ayuda. Si falta un dato numérico, como el valor de un resultado, o el plazo para una revisión, debe preguntar por él. La persona que termina el turno comprueba entonces que alguien ha asumido la responsabilidad de una tarea concreta, y no solo ha escuchado la indicación. Especialmente después de un turno de noche, esta breve confirmación permite detectar discrepancias antes de que ambas personas se ocupen de otras tareas.
Interrupciones durante la noche
El relevo rara vez se realiza en completo silencio, pero conviene proteger la parte crítica de la conversación frente a preguntas ajenas a los pacientes que requieren atención urgente. Al mismo tiempo, el equipo necesita una vía para comunicar información que no puede esperar. Si es imprescindible interrumpir, puede ser útil señalar cuál fue el último dato confirmado y, una vez resuelto el asunto urgente, retomar la lista de pacientes antes de pasar al siguiente tema. Se trata de una propuesta para organizar la conversación, no de una intervención cuyo efecto sobre los resultados de los pacientes esté demostrado. Una revisión de 14 estudios examinó la reducción de interrupciones durante la administración de medicamentos, no durante los relevos. Incluyó intervenciones diversas; no se realizó un metaanálisis y el efecto sobre los errores de medicación siguió siendo incierto.
Condiciones de trabajo en lugar de culpabilizar
Cuando un relevo tras el turno de noche resulta poco claro, es fácil centrarse en el cansancio de una sola persona. Es mejor examinar primero las condiciones en las que trabajó todo el equipo: la duración del turno, el número de tareas simultáneas, el tiempo realmente disponible para hablar y la posibilidad de hacerlo en un lugar tranquilo. La somnolencia no demuestra por sí sola una falta de responsabilidad individual. Si la situación del paciente entraña un riesgo elevado, se puede añadir una comprobación conforme al procedimiento establecido, en lugar de depender únicamente de la memoria de quien termina el turno. Esta comprobación debe centrarse en la información especialmente importante y en las tareas pendientes. Así se puede hablar de la calidad del relevo sin culpabilizar al personal ni ignorar las limitaciones organizativas.
Resolver las dudas pendientes
No todas las dudas pueden resolverse en el momento del relevo. Aun así, hay que formular la pregunta, designar a la persona responsable de comprobarla y acordar a quién comunicará la respuesta. Si existe una duda sobre el valor de una prueba, lo adecuado es consultar el resultado en la documentación y después confirmárselo a quien se hace cargo del paciente. Lo mismo debe hacerse cuando no está claro un plazo o un plan de actuación, en vez de dejar que el siguiente turno tenga que adivinar qué se pretendía. Es importante que la corrección aborde el origen real de la duda: un dato que falta, un registro incoherente o una tarea que no se explicó del todo. Señalar claramente los asuntos pendientes ayuda a distinguir lo ya acordado de lo que aún debe verificarse.
Evaluación local
El hospital puede comprobar si el procedimiento de relevo adoptado es viable en el trabajo cotidiano. Conviene comparar si se transmite toda la información crítica en distintos momentos del cambio de turno y preguntar al personal si dispone de tiempo para confirmar las tareas. También se pueden contrastar las tareas transmitidas verbalmente con la documentación posterior, teniendo en cuenta los cambios de personal y el momento del turno de noche. Esta evaluación local debe servir para mejorar el proceso, no para buscar culpables sin más. El estudio de 270 enfermeras de un solo hospital se basó en autoinformes y no midió errores clínicos objetivos. Por tanto, sus resultados no permiten atribuir un resultado clínico concreto a la somnolencia ni suponer que el formato de conversación propuesto mejorará por sí solo la seguridad de los pacientes.
La somnolencia nocturna puede coexistir con dificultades para controlar la atención y una peor valoración del propio relevo. Seguir un orden claro al transmitir la información, confirmar las tareas y reducir las interrupciones ayuda a organizar el trabajo del siguiente turno.
Empatyzer en la transmisión de información tras el turno de noche
Antes de hablar con el siguiente turno, una enfermera que termina el turno de noche puede preparar con Em una estructura breve para el relevo: estado del paciente, riesgo, último cambio y tarea que debe asumir la siguiente persona. También puede preparar una pregunta para confirmar que se ha entendido la actuación más urgente. La vista del equipo ayuda a acordar un lenguaje común para esta conversación, y el modo de conversación con Em sobre el equipo puede ayudar a elegir expresiones claras para personas con distintas funciones. Cuando es necesario pedir a alguien un dato que falta, Em, en el contexto de la relación con esa persona, ayuda a formular la petición de manera clara y cortés. Las microlecciones pueden servir de recordatorio para confirmar expresamente quién asume cada tarea. Es una ayuda para preparar la comunicación, no una forma de verificar el resultado de una prueba, valorar el estado del paciente ni asumir la responsabilidad de una decisión clínica. La información más importante debe seguir confirmándose en la conversación y en la documentación correspondiente.
Fuentes
- Zhang, W., Zhang, Y., Guo, Z., He, Y., Ma, W. (2025). Effectiveness of Interventions for Reducing Interruptions During Medication Administration: A Systematic Review. Worldviews on Evidence-Based Nursing, 22(4), e70067. https://doi.org/10.1111/wvn.70067 10.1111/wvn.70067
- Kaplan, A., Özdemir, C., Gökkaya, Y. (2026). Sleepiness During Night Shifts and Nurses’ Self‐Reported Cognitive Control, Cognitive Flexibility, and Handover Effectiveness: A Cross‐Sectional Study. International Nursing Review, 73(3), e70219. https://doi.org/10.1111/inr.70219 10.1111/inr.70219
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