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TL;DR: Para el médico en consulta, la relación entre los rasgos de los Cinco Grandes y la valoración de la toma de decisiones compartida no es una guía para seleccionar personal. El estudio de personas con lupus y sus médicos tiene limitaciones importantes. Conviene practicar lo que el paciente puede percibir: presentar las opciones, preguntar por sus prioridades y acordar juntos un plan.
¿Cómo ayuda Empatyzer a mejorar la conversación sobre las decisiones con el paciente?
«Sobre mí» le ayuda a examinar cómo suele conducir la conversación, y Em, a practicar las preguntas sobre la elección.
Funciones que te ayudarán a hacerlo:
- Sobre mí: En «Sobre mí» examina su tendencia a pasar rápidamente a la recomendación, mientras que Em le ayuda a preparar una explicación clara de las opciones y una pregunta sobre las prioridades.
- Conversación con Em sobre uno mismo: Em le ayuda a preparar una pregunta sobre los valores del paciente y una forma de comprobar si ha entendido la explicación.
- Microlecciones: Pueden ayudarle a recordar que debe dejar espacio al paciente para elegir.
La pregunta de investigación
En un estudio japonés se comparó una medida breve de los rasgos de los Cinco Grandes en 43 médicos con la valoración de la toma de decisiones compartida relativa a 493 pacientes con lupus. La pregunta era interesante: ¿se relacionan los rasgos del médico con la valoración de la participación del paciente en la elección del tratamiento? Esa relación, aunque aparezca en el grupo estudiado, no describe a todos los médicos con un perfil similar. Tampoco indica por sí sola si, en una consulta concreta, el paciente conoció las opciones y pudo expresar su opinión. Al interpretar el resultado, hay que fijarse en quién evaluó la conversación y cómo lo hizo. Solo entonces se puede precisar razonablemente a qué se refiere la relación observada.
Una medición con limitaciones
Un cuestionario breve sobre los Cinco Grandes permite examinar ciertos rasgos, pero no ofrece un retrato completo de la personalidad del médico. El estudio fue transversal: medir los rasgos y valorar la toma de decisiones compartida no permite concluir que un rasgo causara una determinada forma de conducir la conversación. También importa el contexto de una sola enfermedad y de la población estudiada en Japón. No se deben extrapolar los resultados a otras especialidades, pacientes o condiciones de trabajo sin comprobar si son aplicables. Además, hay que distinguir la valoración recogida en un cuestionario de la observación de toda la consulta. Si la medición se basó en las respuestas de los participantes, refleja lo que declararon o vivieron, pero no reconstruye cada pregunta y explicación planteada ante el paciente.
Lo que el paciente puede observar
Para el paciente, la toma de decisiones compartida se hace visible cuando el médico presenta opciones reales de actuación, no solo una recomendación ya formulada. Debe explicar cada opción con claridad, mostrando tanto sus posibles ventajas como sus inconvenientes. Después conviene preguntar cómo sopesa el paciente esos aspectos en su situación: qué le importa más y qué consecuencias le preocupan. Así puede valorar su propia experiencia de la conversación: si conoció las alternativas disponibles, si comprende sus posibles consecuencias y si tuvo espacio para expresar sus prioridades. No hace falta atribuir al médico un tipo de personalidad determinado. La atención se centra en conductas que pueden escucharse y comprobarse durante la visita.
Cuando la conversación se estanca
Cuando la conversación sobre la elección se estanca, el médico puede volver a las dos opciones consideradas y preguntar qué información le falta al paciente para poder decidir. Detrás de una respuesta breve puede haber una preocupación concreta o un objetivo que aún no se ha expresado. Por eso conviene indagar qué explica sus dudas, en lugar de limitarse a repetir la recomendación. Si algunos datos siguen siendo inciertos, hay que decirlo con franqueza, pero también explicar el plan de pruebas diagnósticas y acordar cuándo se retomará la conversación sobre la elección. Una revisión sobre la comunicación de la incertidumbre diagnóstica en la relación médico-paciente ayuda a distinguir esa explicación de un simple aplazamiento de la decisión clínica. La incertidumbre no tiene por qué impedir que haya un siguiente paso.
Rasgos y formación
La relación entre un rasgo y la valoración de la conversación no justifica seleccionar médicos según el resultado de una única prueba breve. Los rasgos de personalidad no determinan cómo conducirá una persona cada consulta, y el resultado de un cuestionario no sustituye la observación de su trabajo. En cambio, sí pueden desarrollarse habilidades concretas: presentar las opciones con claridad, explicar sus consecuencias, escuchar las respuestas y volver a preguntar por las preferencias del paciente. Practicar con ejemplos de consultas reales permite detectar cuándo el médico pasa demasiado rápido a la recomendación o no deja espacio para las preguntas. La evaluación debe centrarse en esas conductas durante la conversación, no en un supuesto «tipo» de persona ni en esperar que todos los médicos hablen del mismo modo.
Preferencias del paciente
La participación en la decisión no tiene por qué ser igual para todos los pacientes. Una persona quiere comparar las opciones en detalle; otra prefiere una explicación más breve y una recomendación más firme del médico. Por eso, tras presentar las opciones, conviene preguntar al paciente cómo le gustaría participar en la elección y cuánta información necesita. También ayuda preguntarle qué posible consecuencia del tratamiento tiene más importancia para él y cuánto tiempo necesita para reflexionar. Invitarlo a plantear preguntas y comprobar cómo entiende las opciones disponibles permite detectar dudas. El mero hecho de aceptar el tratamiento propuesto no demuestra que haya conocido las alternativas ni que haya tomado una decisión informada y acorde con sus prioridades.
El alcance de las conclusiones
El principal límite de las conclusiones es sencillo: una correlación observada en un estudio transversal no demuestra que cambiar un rasgo del médico mejoraría la toma de decisiones compartida. Tampoco permite juzgar la calidad de un médico concreto ni predecir el resultado del tratamiento de su paciente. En el estudio participaron 43 médicos y 493 personas con lupus en Japón, y los rasgos se describieron mediante medidas breves de los Cinco Grandes. Estas limitaciones importan antes de trasladar el resultado a una evaluación profesional o a la idea de clasificar al personal. En su lugar, conviene preguntar a los pacientes si entendieron las opciones, pudieron expresar sus preferencias y saben qué plan acordaron conjuntamente. Esa información se refiere a su experiencia al tomar la decisión, no a suposiciones sobre la personalidad de quien condujo la consulta.
La relación entre los rasgos del médico y la valoración de la toma de decisiones compartida no justifica clasificar a los profesionales en «buenos tipos». En consulta resulta más útil trabajar cómo presentar las opciones, preguntar por las prioridades y comprobar la comprensión.
Empatyzer para mejorar la conversación sobre las decisiones con el paciente
Antes de una visita en la que debe hablar de dos formas aceptables de proceder, el médico puede empezar por examinar sus propios hábitos. En «Sobre mí» comprueba si tiende a pasar rápidamente de exponer la situación a recomendar una opción y cómo suele presentar las alternativas al paciente. Después, al conversar con Em, puede preparar una explicación sencilla de ambas vías sin dar por sentado cuál elegirá el paciente. Em le ayuda a formular una pregunta sobre las prioridades y los valores del paciente, a practicar cómo preguntarle qué vía prefiere y a comprobar si ha entendido la explicación. Las microlecciones pueden recordarle que deje espacio para reflexionar y hacer preguntas. El objetivo de esta preparación no es cambiar el resultado de una prueba de personalidad ni predecir la decisión del paciente. Se trata de presentar la elección con claridad durante la consulta, escuchar qué le importa a esa persona y solo entonces acordar juntos el siguiente paso.
Fuentes
- Dahm, M. R., Cattanach, W., Williams, M., Basseal, J. M., Gleason, K., & Crock, C. (2023). Communication of Diagnostic Uncertainty in Primary Care and Its Impact on Patient Experience: an Integrative Systematic Review. Journal of General Internal Medicine, 38(3), 738–754. https://doi.org/10.1007/s11606-022-07768-y 10.1007/s11606-022-07768-y
- Morishita, S., Sada, K. e., Kudo, M., Dobashi, N., Sasaki, S., Yoshimi, R., et al. (2025). Association of physicians’ Big Five personality traits with shared decision-making in patients with SLE. Rheumatology, 64(10), 5269-5276. https://doi.org/10.1093/rheumatology/keaf288 10.1093/rheumatology/keaf288
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