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TL;DR: En la consulta, el odontólogo puede preguntar por separado si al paciente le preocupa que lo juzguen o si teme el tratamiento, y después describir el estado de sus dientes sin moralizar. Conviene acordar un primer paso viable. Los trabajos disponibles no demuestran que una frase concreta reduzca la vergüenza del paciente.
¿Cómo ayuda Empatyzer al odontólogo a hablar con un paciente avergonzado?
«Sobre mí» ayuda al odontólogo a reconocer cómo formula sus observaciones, y Em, a preparar una descripción neutral de lo observado.
Funciones que te ayudarán:
- Sobre mí: Con Em, prepara una frase sobre el estado actual de los dientes y una pregunta sobre la principal preocupación del paciente; en «Sobre mí», revisa cómo expresa sus juicios.
- Microlecciones: Ayudan a presentar las posibles etapas del tratamiento en un lenguaje comprensible para el paciente.
- Conversación con Em sobre una persona concreta: Em ayuda a convertir un comentario crítico en una descripción concreta del estado de los dientes.
Dos experiencias distintas
En la consulta dental, la vergüenza puede surgir del temor a que el estado de los dientes se interprete como un reflejo del valor de la persona. El miedo, en cambio, suele centrarse en lo que ocurrirá durante la visita: el dolor, el procedimiento y, a veces, el coste. Ambas experiencias pueden coexistir, pero preguntar solo por el miedo al tratamiento no revela el temor a ser juzgado. Un comentario académico sobre la vergüenza dental ayuda a identificar este problema, pero no es un estudio clínico. No permite determinar cuántos pacientes evitan ir al dentista ni si una frase determinada reduce su vergüenza. Por eso conviene preguntar por ambas experiencias por separado y tomar las respuestas como punto de partida, en vez de suponer por qué alguien ha tardado tanto en acudir a consulta.
La primera pregunta
La primera pregunta puede marcar el tono de toda la visita. En lugar de empezar preguntando cuánto tiempo ha pasado desde la última revisión, el odontólogo puede preguntar qué quiere aclarar o solucionar hoy el paciente. Después puede indagar con calma qué le había dificultado acudir antes. Puede haber distintos obstáculos, así que no hay que atribuir la respuesta de antemano a la vergüenza ni a una falta de interés por la salud. La conversación sobre el estado de los dientes debe tener lugar en condiciones que garanticen la privacidad, también si el tema surge antes de entrar en la consulta. Así, el paciente puede indicar por dónde quiere empezar y el profesional conserva margen para valorar las necesidades clínicas.
Describir sin emitir juicios morales
Tras la exploración, el odontólogo debe explicar qué ha encontrado y cuáles podrían ser las causas, señalando las incertidumbres cuando el diagnóstico aún no esté completo. Describir una caries o el estado de las encías habla de una situación clínica; decir que hay «descuido» puede sonar fácilmente a un juicio sobre la persona. Aunque la intención sea animar al paciente a cambiar, ese comentario puede dificultar que hable de los obstáculos que afronta y favorecer que posponga las visitas. En vez de preguntar «¿Por qué ha descuidado sus dientes?», es mejor describir el estado actual, preguntar qué dificultó el tratamiento antes y presentar las opciones disponibles ahora. No hace falta atribuirle pereza ni culpa para explicar con claridad qué problemas requieren atención.
Vergüenza y miedo
Cuando un paciente pospone una revisión, preguntar solo «¿Le da miedo ir al dentista?» puede ser demasiado general. Conviene preguntar por separado si teme el dolor o los comentarios sobre el estado de sus dientes, y comprobar también si el coste o la sensación de perder el control durante el procedimiento suponen un obstáculo. Las respuestas ayudan a adaptar la conversación, aunque no sustituyen la valoración clínica. Una revisión de los enfoques para tratar la ansiedad dental aborda distintas intervenciones en adultos. No demuestra que esos mismos métodos traten la vergüenza entendida como temor a ser juzgado. Distinguir ambas experiencias evita hacer promesas que las fuentes disponibles no respaldan y permite comprender mejor la dificultad concreta del paciente.
Un plan al alcance del paciente
Después de hablar del estado de sus dientes, el paciente necesita un plan que muestre tanto el orden de las posibles actuaciones como un primer paso que pueda asumir. El odontólogo puede explicar qué tiene prioridad clínica y después comprobar si las etapas propuestas se ajustan a las posibilidades del paciente. Conviene hablar con claridad del tiempo y los costes, sin insinuar que tener dificultades para iniciar el tratamiento equivale a desatender la salud. Si el plan completo resulta abrumador, centrarse en un único paso viable facilita la decisión sin ocultar lo que hará falta más adelante. Es importante que el orden acordado quede claro: el paciente debe saber qué recomienda el profesional ahora, qué puede venir después y por qué.
El lenguaje durante el tratamiento
Antes del procedimiento, conviene advertir de las posibles molestias con sinceridad y precisión, en lugar de prometer que no se sentirá nada. El odontólogo puede explicar qué va a hacer en cada momento y acordar previamente una señal para pedir una pausa. Esto es especialmente importante cuando el paciente no puede responder libremente con palabras durante el procedimiento. La elección de las palabras importa, pero los datos disponibles deben interpretarse con cautela: un estudio aleatorizado comparó dos formas de anunciar una extracción de sangre en 100 voluntarios sanos, de los cuales 98 se incluyeron en el análisis. No estudió procedimientos dentales, todo tipo de intervenciones ni cualquier forma de obtener el consentimiento. Orienta hacia una comunicación cuidadosa, pero no ofrece una fórmula lista para usar.
Revisar cómo fue la conversación
Al final de la visita, el odontólogo puede preguntar si el paciente entiende el plan acordado, sabe cuál es el primer paso y desea volver para continuar el tratamiento. Preguntar por separado si pudo hablar de sus preocupaciones sin sentirse avergonzado permite aclarar posibles malentendidos. También conviene prestar atención al lenguaje que se usa fuera de la conversación con el odontólogo: un comentario en recepción o en la consulta puede sonar crítico aunque nadie lo pretenda. Las respuestas del paciente ayudan a mejorar la comunicación en la siguiente visita, pero un único encuentro cordial no demuestra que vaya a dejar de evitar el tratamiento. Es mejor comprobar que ha entendido el plan y darle la oportunidad de hacer más preguntas.
La vergüenza ante una posible crítica no es lo mismo que el miedo al tratamiento. El odontólogo puede distinguir ambas preocupaciones, describir el estado de los dientes sin moralizar y acordar con el paciente un primer paso viable.
Empatyzer en la conversación del odontólogo con un paciente avergonzado
Antes de la visita, el odontólogo puede preparar con ayuda de Em una frase que describa el estado actual de los dientes sin juzgar a la persona y una pregunta sobre su principal preocupación. Esa pregunta debe dejar espacio tanto para la vergüenza ante posibles comentarios como para el miedo al dolor o al tratamiento. En «Sobre mí», el profesional puede revisar cómo formula sus observaciones, sobre todo si suele emplear palabras que suenan a juicio. Hablar con Em sobre una persona concreta puede servir para convertir un comentario preparado de antemano en una descripción de lo observado durante la exploración, sin hacer suposiciones sobre los motivos del comportamiento del paciente. Las microlecciones pueden ayudar a explicar con claridad las posibles etapas del tratamiento, incluido el primer paso, el tiempo y los costes. El modo de equipo puede ayudar al personal de la consulta y de recepción a acordar una forma amable de hablar sobre las visitas. Es una preparación para la conversación, no una prueba de que la herramienta reduzca la vergüenza ni un sustituto de la valoración odontológica.
Fuentes
- Folker, L., Dolezal, L., Jespersen, A. P., Paisi, M., Withers, L., Worle, C., et al. (2026). Dental Shame: A Call for Understanding and Addressing the Role of Shame in Oral Health. Community Dentistry and Oral Epidemiology, 54(1), 1-6. https://doi.org/10.1111/cdoe.70019 10.1111/cdoe.70019
- Gordon, D., Heimberg, R. G., Tellez, M., Ismail, A. I. (2013). A critical review of approaches to the treatment of dental anxiety in adults. Journal of Anxiety Disorders, 27(4), 365-378. https://doi.org/10.1016/j.janxdis.2013.04.002 10.1016/j.janxdis.2013.04.002
- Ott, J., Aust, S., Nouri, K., & Promberger, R. (2012). An everyday phrase may harm your patients: The influence of negative words on pain during venous blood sampling. The Clinical Journal of Pain, 28(4), 324–328. https://doi.org/10.1097/AJP.0b013e3182321cc3. An everyday phrase may harm your patients: The influence of negative words on pain during venous blood sampling
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