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TL;DR: Para el personal de la sala de partos, el dolor y las prisas no son motivo para dejar de hablar con la mujer. Conviene explicar por qué se propone actuar, cuál es la urgencia real y qué opciones hay, y después preguntarle qué decide. Las revisiones destacan la importancia de la dignidad, el consentimiento y la intimidad, pero no demuestran la eficacia de una única forma de conversar.
¿Cómo ayuda Empatyzer a preparar una conversación sobre el consentimiento durante el parto?
Em ayuda a preparar frases breves sobre la actuación y las opciones disponibles, mientras que «Sobre mí» permite detectar la propia tendencia a acortar las explicaciones.
Funciones que te ayudarán:
- Sobre mí: Con Em se ensaya una frase que explique el motivo, el siguiente paso y una opción posible; en «Sobre mí» se examina la propia forma de hablar bajo presión.
- Microlecciones: Una microlección ayuda a afianzar el hábito de pedir el consentimiento y confirmar qué ha entendido la paciente.
- Conversación con Em sobre ti: Em sugiere una forma sencilla de anunciar a la mujer de parto el siguiente paso.
La urgencia tiene distintos grados
Cuando hay que tomar una decisión durante el parto, el personal debe valorar primero cuánto tiempo hay realmente para explicar la situación y escuchar la respuesta de la mujer. Una necesidad inmediata de actuar no es lo mismo que el ritmo acelerado de trabajo de la unidad. Explicar brevemente por qué se necesita una decisión en ese momento ayuda a la paciente a entender la urgencia sin presentar cada actuación como inevitable. También conviene mencionar las opciones disponibles en esas circunstancias concretas, en lugar de ofrecer una elección que no puede llevarse a cabo. Si hay poco tiempo, el mensaje puede ser breve, pero debe dejar espacio para que ella responda. Valorar la urgencia no pone fin a la conversación: permite adaptarla a la situación, en vez de omitirla de entrada.
Qué significa tratar con respeto
Tratar con respeto en la sala de partos significa hablar con la mujer, no hablar de ella como si no estuviera presente. Una revisión de 37 estudios sobre la atención respetuosa durante el parto señala la dignidad, el consentimiento y la intimidad como aspectos importantes, pero no confirma la eficacia de una única fórmula para pedir el consentimiento. En la práctica, antes de dar el siguiente paso conviene dirigirse directamente a la paciente, explicar qué se propone hacer y pedirle su consentimiento en la medida en que lo permita la situación. Incluso bajo presión, sus preguntas merecen respuesta. No basta con comunicar la información junto a la cama si el personal no le da la oportunidad de pronunciarse. Esta forma de hablar protege su participación en la decisión también cuando la conversación debe ser breve.
Un mensaje claro
El dolor puede dificultar la comprensión de una explicación larga. Por eso, antes de actuar es mejor empezar con un mensaje sencillo: qué se pretende hacer, para qué y cuál es el riesgo más importante. Después hay que indicar cuánto tiempo hay para decidir y cómo puede responder la mujer. Si existen dos opciones realmente disponibles, conviene mencionarlas brevemente y explicar cuál será el siguiente paso. No se debe describir una actuación habitual como si el hecho de ser rutinaria privara a la paciente de elegir. Si la situación lo permite, hay que darle un momento para preguntar. También es útil comprobar qué ha oído y entendido, en lugar de dar por supuesto que ha asimilado la explicación pese al dolor y las prisas.
El papel de quien acompaña
Una persona cercana puede ayudar a la mujer de parto a plantear una pregunta, pero su presencia no determina quién debe responder al personal. Conviene preguntar primero a la paciente qué papel quiere que tenga quien la acompaña durante la conversación y la exploración. Si puede expresarse por sí misma, no se debe sustituir su respuesta por la de su acompañante, aunque este quiera ayudar o reaccione más rápido. El personal también debe explicar las condiciones para estar presente durante la exploración y proteger la intimidad de la paciente. Así se distingue el apoyo de una persona cercana de la toma de decisiones en nombre de la mujer. Dirigirse directamente a la paciente es especialmente importante cuando hay prisas: es fácil acabar hablando, sin darse cuenta, con quien está a su lado y tiene más fuerzas para intervenir.
El contexto de los estudios varía
Una revisión de 13 estudios describe factores relacionados con la atención perinatal respetuosa desde la perspectiva del personal en países con menos recursos. Es un punto de partida útil para examinar la propia práctica, pero no permite extrapolar la frecuencia de las vulneraciones a las unidades polacas. Los resultados de los estudios sobre la experiencia del parto deben leerse teniendo en cuenta el lugar, el método y a quién se preguntó. En vez de suponer que las prácticas descritas se dan igual en todas partes, el equipo puede observar en qué momentos resulta más difícil mantener una conversación directa, pedir el consentimiento y proteger la intimidad en su propio centro. Esta distinción permite aprovechar las categorías de experiencias descritas sin presentar un contexto ajeno como reflejo de la situación local.
Después de una decisión urgente
Después de una intervención urgente, conviene volver a hablar con la mujer cuando haya pasado la presión inmediata. El personal puede explicarle entonces, con calma, qué se hizo, por qué se tomó esa decisión y qué puede esperar a continuación. También hay que preguntarle qué dudas tiene: algo que no pudo aclararse mientras se actuaba quizá siga necesitando una explicación. Sin embargo, esa conversación posterior no sustituye la petición de consentimiento si era posible hacerla antes de la actuación. Tampoco debe dar a entender que la falta de respuesta previa de la paciente equivalía a una elección. Se trata de repasar honestamente lo ocurrido y volver a dirigirse a ella, no de justificar a posteriori que no se la escuchara.
Qué puede mejorar el equipo
En la reunión del equipo se puede ensayar una explicación breve: el motivo de la actuación propuesta, las opciones realmente disponibles y una petición de decisión dirigida a la mujer de parto. También conviene revisar los cambios de turno: al transmitir información entre profesionales en presencia de la paciente, es fácil vulnerar su intimidad o empezar a hablar de ella en vez de hablarle a ella. Tras una situación difícil, se puede anotar qué parte de la conversación se logró mantener y en qué momento las prisas privaron a la paciente de información necesaria. La revisión de 37 estudios ayuda a reconocer la importancia de la dignidad, el consentimiento y la intimidad, pero la evidencia sobre la eficacia de las intervenciones es limitada; además, se publicó una fe de erratas. Ensayar la conversación es, por tanto, una propuesta para mejorar la práctica, no una garantía demostrada de resultados.
Las prisas durante el parto acortan la conversación, pero no deberían convertir la decisión de la paciente en un mero trámite. El personal puede explicar brevemente por qué es necesario actuar, señalar las opciones reales y dirigirse directamente a ella.
Empatyzer para preparar una conversación sobre el consentimiento durante el parto
Empatyzer puede ayudar al personal a prepararse para una conversación breve antes de que surja la presión en la sala de partos. Al hablar con Em, se puede ensayar una frase que explique el motivo de la actuación, anuncie el siguiente paso, señale una opción posible y termine con una pregunta dirigida a la mujer. Conviene comprobar que no suene a orden cuando la paciente puede decidir. La sección «Sobre mí» ayuda a observar la propia tendencia a acortar las explicaciones bajo presión: se trata de reconocer un hábito, no de sustituir la valoración de cada situación concreta. Em también puede sugerir una forma sencilla de anunciar a la paciente el siguiente paso. Una microlección ayuda a afianzar el hábito de pedir el consentimiento y comprobar qué ha entendido la mujer. Aun así, el mensaje preparado debe adaptarse a la urgencia real, a las opciones disponibles y a la respuesta de la paciente. La herramienta sirve para practicar cómo hablar, no para decidir por la mujer ni para establecer las normas formales del consentimiento.
Fuentes
- Cantor, A. G., Jungbauer, R. M., Skelly, A. C., Hart, E. L., Jorda, K., Davis-O’Reilly, C., et al. (2024). Respectful Maternity Care. Annals of Internal Medicine, 177(1), 50-64. https://doi.org/10.7326/m23-2676 10.7326/m23-2676
- Lunda, P., Minnie, C. S., Lubbe, W. (2024). Factors influencing respectful perinatal care among healthcare professionals in low-and middle-resource countries: a systematic review. BMC Pregnancy and Childbirth, 24(1), 442. https://doi.org/10.1186/s12884-024-06625-6 10.1186/s12884-024-06625-6
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