En esta página
TL;DR: El personal sanitario debe explicar con honestidad al paciente qué puede sentir durante un procedimiento, cuánto puede durar y cómo comunicar que siente dolor. La investigación sobre la sugestión negativa invita a elegir las palabras con cuidado, pero no demuestra que una frase adecuada elimine el dolor.
¿Cómo ayuda Empatyzer a preparar la conversación sobre el dolor antes de un procedimiento?
Em ayuda al profesional a preparar una explicación honesta y serena, mientras que «Sobre mí» le permite reconocer su tendencia a usar palabras alarmantes.
Funciones que te ayudarán:
- Hablar con Em sobre ti: Con Em, prepara una explicación breve sobre lo que el paciente podría sentir, cuánto puede durar y cómo pedir ayuda.
- Microlecciones: «Sobre mí» le ayuda a examinar su forma de advertir, y las microlecciones le ayudan a comprobar con calma qué siente realmente el paciente.
- Sobre mí: «Sobre mí» te permite detectar si tiendes a hacer advertencias alarmantes o a tranquilizar demasiado deprisa.
La verdad sobre el procedimiento
Antes del procedimiento, el paciente debe saber qué se le va a hacer y qué molestias puede sentir. No hace falta prometerle que no le dolerá: esa promesa podría resultar falsa y dificultarle la preparación para lo que pueda sentir. Una explicación rigurosa también deja margen para actuar. Conviene acordar de antemano una señal sencilla con la que el paciente pueda pedir una pausa o ayuda adicional y asegurarse de que sepa cuándo utilizarla. La información sobre el posible dolor no es un añadido que se pueda omitir para mantener un ambiente tranquilo. Ayuda al paciente a entender a qué da su consentimiento y a comunicar las molestias si aparecen.
Cómo influyen las expectativas en la experiencia
Las palabras pueden influir en las expectativas del paciente, pero los resultados de los estudios deben interpretarse dentro de las situaciones investigadas. En una comparación aleatorizada durante extracciones de sangre a voluntarios sanos, un aviso que incluía la palabra «sting» se asoció con más dolor que otro más neutro para la misma intervención. Un experimento sobre la sugestión negativa durante la anestesia local se refería a otro procedimiento y a una formulación concreta. Ambos ejemplos permiten comparar maneras de anunciar una intervención, pero no demuestran que informar sobre el dolor siempre lo intensifique ni que cualquier palabra tenga el mismo efecto. Por eso conviene distinguir la posible influencia de las expectativas de la obligación de proporcionar al paciente la información que necesita para decidir.
Palabras que informan sin asustar
En lugar de decir que «va a doler muchísimo», es mejor explicar qué se va a hacer y describir con palabras sencillas lo que podría sentir el paciente. Si se sabe qué intensidad suelen tener las molestias y cuánto pueden durar, se puede comunicar sin presentar un dolor intenso como inevitable. También conviene explicar qué medidas para aliviarlo están disponibles en esa situación. Un aviso breve puede reunir tres elementos: qué va a ocurrir, qué puede esperar el paciente y qué señal utilizará para pedir una pausa. Después hay que preguntarle qué está sintiendo realmente, no solo si todo va bien. Un lenguaje sereno no oculta el riesgo de dolor, pero tampoco le añade expectativas alarmantes.
Experiencias previas de cada paciente
El mismo aviso no tiene por qué servir para todos los pacientes. Antes de un procedimiento similar, conviene preguntarles cómo fueron sus experiencias anteriores, si alguna fue difícil y qué información les ayudó entonces a mantener la sensación de control. La respuesta puede indicar si necesitan que se les expliquen las distintas etapas o un acuerdo especialmente claro sobre las pausas. Sin embargo, no hay que dar por hecho que una persona que teme el procedimiento sentirá más dolor: el temor previo y las sensaciones durante la intervención son cosas distintas. Una revisión sobre el tratamiento de la ansiedad dental en adultos ayuda a tener presente esta distinción, pero no demuestra la eficacia de frases concretas en la conversación previa a cualquier procedimiento. Tampoco conviene confundir la ansiedad con la vergüenza que pueda sentir el paciente.
Momentos importantes durante el procedimiento
La conversación no termina al comenzar el procedimiento. Si una etapa puede resultar molesta, conviene avisar justo antes de que empiece, en vez de abrumar al paciente de antemano con advertencias sobre todas las sensaciones posibles. En ese momento se le puede recordar la señal acordada para detener la intervención y decirle claramente quién responderá a ella. Durante el procedimiento, el personal debe estar atento a las señales del paciente, comprobar las molestias que comunique y responder si pide ayuda. Si el plan cambia, el paciente necesita una breve explicación del motivo antes de recibir el siguiente aviso. Así, la información sigue ligada a lo que realmente sucede y la señal acordada no se queda en una simple promesa tranquilizadora.
El paciente como interlocutor
Antes del procedimiento, es útil preguntar al paciente cuántos detalles quiere conocer sobre las etapas y las posibles sensaciones. Algunas personas prefieren una descripción minuciosa; otras necesitan avisos breves a medida que avanza la intervención. Esa preferencia puede respetarse sin omitir la información necesaria para tomar una decisión informada. El paciente también debe saber que puede hacer preguntas, comunicar que siente dolor y pedir explicaciones si algo le sorprende. Si espera una experiencia difícil, no hace falta forzarlo a ser optimista ni insistir en que «no tiene de qué preocuparse». Es mejor averiguar qué le inquieta y responder según lo que se sabe del procedimiento previsto. Tratarlo como interlocutor significa dejar espacio para sus preguntas y para lo que realmente siente.
Evaluar la conversación
Después del procedimiento, conviene retomar lo que se le había explicado al paciente y preguntarle si se ajustó a lo que realmente experimentó. También ayuda preguntarle si pudo comunicar las molestias en el momento oportuno y si el personal respondió a la señal acordada. Sus respuestas muestran qué quedó claro en la conversación y qué debe mejorarse antes del siguiente procedimiento. Sin embargo, no hay que equiparar la calidad de la comunicación con la intensidad del dolor: incluso un paciente bien informado puede sentir dolor, y sentir menos dolor no demuestra que se deba a las palabras elegidas. Sin un estudio comparativo, tampoco se puede afirmar que una conversación concreta haya evitado el efecto nocebo. Lo que sí se puede comprobar es si la información fue honesta, comprensible y útil para el paciente.
El paciente necesita saber qué puede sentir y cómo pedir ayuda. Informar con rigor antes de un procedimiento no exige usar palabras alarmantes ni prometer que no dolerá.
Empatyzer para preparar la conversación sobre el dolor antes de un procedimiento
Empatyzer puede ayudar al personal a preparar la conversación antes de que el paciente entre en la sala de procedimientos. Al hablar con Em, un profesional puede elaborar un aviso breve y sereno: describir lo que el paciente podría sentir, indicar cuánto puede durar aproximadamente, si se sabe, y explicar cómo pedir ayuda. También puede ensayar cómo preguntar por las experiencias previas del paciente y qué decir en las distintas etapas del procedimiento. La función «Sobre mí» ayuda a reconocer la propia tendencia a hacer advertencias alarmantes o a tranquilizar demasiado deprisa. Las microlecciones pueden reforzar el hábito de comprobar qué siente realmente el paciente, en lugar de suponer que el aviso describió bien su experiencia. Las frases preparadas de este modo deben adaptarse al procedimiento concreto y a la información que el personal pueda comunicar con rigor. Empatyzer sirve para preparar y ensayar la conversación; no sustituye el contacto con el paciente, no elimina la obligación de informarle con honestidad ni permite prometerle que no sentirá dolor.
Fuentes
- Varelmann, D., Pancaro, C., Cappiello, E. C., Camann, W. R. (2010). Nocebo-Induced Hyperalgesia During Local Anesthetic Injection. Anesthesia & Analgesia, 110(3), 868-870. https://doi.org/10.1213/ane.0b013e3181cc5727 10.1213/ane.0b013e3181cc5727
- Gordon, D., Heimberg, R. G., Tellez, M., Ismail, A. I. (2013). A critical review of approaches to the treatment of dental anxiety in adults. Journal of Anxiety Disorders, 27(4), 365-378. https://doi.org/10.1016/j.janxdis.2013.04.002 10.1016/j.janxdis.2013.04.002
- Ott, J., Aust, S., Nouri, K., & Promberger, R. (2012). An everyday phrase may harm your patients: The influence of negative words on pain during venous blood sampling. The Clinical Journal of Pain, 28(4), 324–328. https://doi.org/10.1097/AJP.0b013e3182321cc3. An everyday phrase may harm your patients: The influence of negative words on pain during venous blood sampling
Encuentra un artículo
Escribe al menos 2 caracteres. Se admiten pequeñas erratas.