Comunicación en el equipo médico

Enfermeras en una unidad hospitalaria: el trabajo invisible en favor del paciente

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TL;DR: Para las enfermeras de una unidad hospitalaria, defender al paciente también implica pequeñas acciones: aclarar el plan, transmitir una pregunta o comunicar que siente dolor. Requieren tiempo y tomar la palabra ante el equipo, aunque no siempre queden reflejadas en la documentación. Un estudio cualitativo describe esta labor, pero no establece con qué frecuencia se realiza.

¿Cómo ayuda Empatyzer a visibilizar la contribución de las enfermeras a la atención?

Em ayuda a preparar una petición al médico para que vuelva a explicar el plan, y la comparación «Tú y una persona concreta» permite adaptar la forma de plantearla.

Funciones que te ayudarán:

  • Conversación con Em sobre ti: Con Em, prepara una intervención breve para el médico: las palabras del paciente, la necesidad de una explicación y una petición de tiempo.
  • Microlecciones: La comparación con el médico con quien trabajas ayuda a elegir cómo formular la pregunta, y las microlecciones afianzan el hábito de recordar la perspectiva del paciente durante el pase de guardia.
  • Sobre mí: «Sobre mí» te ayudará a detectar tu tendencia a desistir tras una primera negativa.

Qué implica defender al paciente

Defender al paciente no tiene por qué implicar una discusión abierta. Puede consistir en advertir que no entiende a qué está dando su consentimiento o en pedir que se evalúe el dolor que refiere. En grupos de discusión con 19 enfermeras en Corea se describieron acciones como dar explicaciones, transmitir la voz del paciente y actuar dentro de la jerarquía profesional. Es un relato de las experiencias de las participantes, no una medida de la frecuencia de estas conductas en las unidades. Lo esencial es reconocer una necesidad, incluso cuando no se expresa directamente, y hacérsela llegar a quien puede modificar el plan de cuidados. La enfermera ayuda a que se escuche al paciente, pero no decide por él ni presenta su propia interpretación como si fuera una decisión suya.

Una pequeña señal en un momento crítico

Una pequeña señal puede ser especialmente importante cuando el equipo está preparando un cambio de tratamiento. Si una enfermera observa que el paciente asiente, pero no sabe explicar qué va a ocurrir, conviene darle la oportunidad de preguntar antes de seguir adelante. También puede transmitir al médico sus preferencias para que quien tome la decisión sepa qué espera el paciente y por qué. Del mismo modo, un dolor nuevo detectado durante una tarea rutinaria merece comunicarse, en lugar de dar por hecho que alguien ya lo conoce. En la práctica, resulta útil dejar constancia, conforme al procedimiento, de cuándo se transmitió la información y qué respuesta se obtuvo. Así se puede retomar el asunto si la necesidad del paciente sigue sin aclararse.

El coste de tomar la palabra en una jerarquía

Tomar la palabra no supone el mismo esfuerzo para todas las personas del equipo. A una enfermera puede resultarle más difícil insistir en una pregunta del paciente si su primera comunicación se consideró no urgente o si teme que parezca que cuestiona la decisión de alguien con mayor rango. Un estudio mediante encuestas en 23 unidades de cuidados intensivos neonatales analizó el estatus profesional, la actitud inclusiva del líder y la seguridad psicológica. Son datos observacionales: ayudan a comprender las condiciones en que conversa el equipo, pero no demuestran una mejora en los resultados de los pacientes. Por eso, en la unidad conviene comprobar si la enfermera puede decir con tranquilidad que el paciente aún tiene una pregunta. Tampoco debería cargar ella sola con toda la tensión entre el paciente y el equipo.

Lo que no queda reflejado en la documentación

Parte del trabajo de protección no aparece en los indicadores sencillos. Aclarar brevemente el plan al paciente, recordar al equipo una pregunta suya o coordinar el contacto con la familia exige tiempo y criterio, aunque no deje una constancia específica en un informe. Sin embargo, que este trabajo sea poco visible no significa que haya que registrar cada conversación en un formulario nuevo. Los informes adicionales pueden restar tiempo al contacto con el paciente. Es preferible acordar qué información resulta útil para continuar la atención y registrarla según el procedimiento vigente en la unidad. Así se mantiene la continuidad en la transmisión de señales importantes sin reducir toda la defensa del paciente a un número de anotaciones.

La voz del paciente como punto de partida

El punto de partida deben ser las palabras del paciente, no una interpretación previa de su conducta. Antes de un procedimiento conviene preguntarle qué no entiende o qué le preocupa, en vez de considerarlo «difícil». Si quiere que el equipo sepa algo, hay que precisar qué desea transmitir exactamente; cuando sea posible, es bueno confirmar con él el contenido de la información importante antes de hablar con el médico. Ayuda distinguir entre lo que dijo el paciente y lo que la enfermera observó o dedujo. Después se pueden trasladar al médico tres cosas: las palabras del paciente, la pregunta que sigue sin respuesta y la petición de que vuelva a explicar el plan. Así se deja espacio para la decisión del paciente, en lugar de sustituirla por la voz del personal.

Los límites de la responsabilidad

Defender al paciente no significa que la enfermera deba resolver por sí sola todos los asuntos que se planteen. Cuando una necesidad excede sus funciones, es importante determinar a quién dirigirla y cómo transmitir las observaciones relevantes. Puede comunicar un riesgo o pedir que se aclare el plan, pero no debería prometer al paciente una decisión clínica que dependa de otro miembro del equipo. Del mismo modo, un cambio en la dotación de personal requiere la participación de quienes son responsables de ella. Tras comunicar el asunto, conviene acordar quién volverá a informar al paciente del resultado, para que no se quede solo con la promesa de que se atenderá su petición. Delimitar claramente las responsabilidades permite mantener presente la voz del paciente y dirigir el asunto a la persona adecuada.

Cómo valorar este trabajo

Para valorar este trabajo, al revisar el funcionamiento de la unidad conviene preguntar no solo por el número de intervenciones formales, sino también por situaciones concretas en las que una enfermera ayudó a transmitir una pregunta del paciente o a explicarle el plan. Reservar tiempo para compartir observaciones durante el pase de guardia permite al equipo escuchar señales que, de otro modo, podrían perderse entre las tareas. No se trata de atribuir a una sola persona todo el resultado de la atención, sino de reconocer su contribución a la comunicación. Los grupos de discusión con 19 enfermeras en Corea ofrecen una descripción detallada de la defensa del paciente y de los factores que la condicionan. Sin embargo, al tratarse de un pequeño estudio cualitativo, no permiten calcular la frecuencia de estas acciones ni la magnitud de sus efectos clínicos.

Aclarar el plan, transmitir una pregunta del paciente e insistir en que se atienda su dolor son tareas que fácilmente pasan inadvertidas al evaluar el funcionamiento de la unidad.

Empatyzer para visibilizar la contribución de las enfermeras a la atención

Cuando un paciente dice que no entiende el plan, la enfermera puede conversar con Em para preparar una intervención breve dirigida al médico. Puede estructurarla a partir de las propias palabras del paciente, señalar la necesidad de una explicación y pedir tiempo para volver a hablar con él, sin atribuirle intenciones que no ha expresado. La comparación «Tú y una persona concreta» con el médico con quien trabaja ayuda a pensar cómo formular la pregunta; Em, en el modo de esa persona, puede servir para ensayar cómo plantearla. Las microlecciones ayudan a consolidar el hábito de recordar las preguntas y preferencias del paciente durante el pase de guardia, incluso cuando el equipo está centrado en las siguientes tareas. Por su parte, «Sobre mí» puede ayudar a la enfermera a detectar su tendencia a desistir tras una primera negativa y a preparar una nueva petición fundamentada. Esta preparación favorece la conversación dentro del equipo, pero no sustituye el contacto con el paciente, la evaluación de la situación ni las decisiones de las personas responsables de su atención.

Fuentes

  1. Ingrid M. Nembhard; Amy C. Edmondson (2006). Making it safe: the effects of leader inclusiveness and professional status on psychological safety and improvement efforts in health care teams. Journal of Organizational Behavior, 27(7), 941-966. https://doi.org/10.1002/job.413 10.1002/job.413
  2. Park, S. (2026). How Registered Nurses Practice Patient Advocacy? A Qualitative Study on the Perceptions, Activities and Influencing Factors. Journal of Advanced Nursing, 82(6), 6573-6585. https://doi.org/10.1111/jan.70293 10.1111/jan.70293