Comunicación en el equipo médico

El director de un hospital ante la queja «Es injusto»: cómo hablar de dinero, guardias y desarrollo profesional

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TL;DR: Cuando el director de un hospital oye que el reparto de guardias, dinero o formación es injusto, primero debe averiguar qué se cuestiona. La igualdad, las necesidades y la contribución llevan a decisiones distintas. Conviene acordar los criterios antes del reparto, examinar las comparaciones concretas y explicar cuándo puede corregirse una decisión.

¿Cómo ayuda Empatyzer a hablar del reparto de guardias y retribuciones?

Em ayuda a preparar la conversación con quien cuestiona una decisión, mientras que la vista del equipo muestra distintas expectativas respecto a la autonomía y la justicia.

Funciones que te ayudarán:

  • Conversación con Em sobre una persona concreta: Em ayuda al director a preguntar si la cuestión es el cuadrante, el dinero o la forma en que se tomó la decisión y, teniendo en cuenta el contexto de esa persona, a elegir cómo explicarla.
  • Tú y el equipo: La vista «Tú y el equipo» permite preparar un mensaje común sobre las reglas del reparto y sobre cómo puede el personal comunicar una circunstancia que no se haya tenido en cuenta.
  • Conversación con Em sobre ti: Em adaptará la forma de la conversación a la persona elegida, si se dispone de información sobre su contexto.

¿Cuál es el verdadero motivo del conflicto?

Cuando un trabajador del hospital dice «es injusto», el director no debe suponer que solo se refiere al número de horas asignadas. Conviene preguntar si objeta el resultado, el criterio utilizado, la falta de oportunidad para expresar su opinión o la forma en que se ha llevado la conversación. Al revisar el cuadrante, hay que considerar por separado las horas, la dificultad de las guardias nocturnas, el impacto en la vida familiar y el acceso a oportunidades de desarrollo profesional. Un metaanálisis de 183 estudios distingue entre la justicia del reparto, la del procedimiento, la del trato y la de las explicaciones. Es un marco útil para ordenar la conversación sobre decisiones de personal, no una prueba de que una determinada forma de hablar vaya a resolver el conflicto. Solo al identificar el origen de la queja se puede responder a la pregunta adecuada, en vez de limitarse a defender el cuadrante.

Igualdad, necesidad y contribución

Repartir a partes iguales puede parecer lo más sencillo, pero en un hospital no siempre es lo más adecuado. El director debe comparar sus consecuencias con las de un reparto que tenga en cuenta las necesidades, la contribución o el grado de responsabilidad, y determinar qué criterio corresponde a cada recurso. La formación, la retribución y las guardias no tienen por qué regirse por la misma regla. El principio de «lo mismo para todos» puede entrar en conflicto con las competencias necesarias para atender a un determinado paciente o con una limitación de salud de un trabajador acordada previamente. Por eso conviene explicar tanto el objetivo del reparto como el coste de apartarse de la igualdad. Así, una diferencia en la asignación se convierte en una decisión que exige justificación, no en una conjetura sobre a quién valora más el director.

Las reglas antes que los nombres

Antes de incluir nombres en el cuadrante o en el plan de formación, el director puede comunicar las condiciones de acceso, cómo expresar las necesidades y cuándo se tomará la decisión. Conviene poner a prueba los criterios propuestos con casos hipotéticos: ¿se resuelven de forma similar las situaciones similares y qué se hará si surge una excepción? También hay que precisar quién autoriza las excepciones y cómo se modifica el cuadrante, sin reescribir las reglas a conveniencia cuando se presenta un caso concreto. La transparencia de las reglas no sustituye el trato atento a los trabajadores ni una explicación comprensible del resultado. Sí permite, en cambio, valorar por separado el reparto, el procedimiento, la forma de conversar y la justificación, en lugar de reducirlo todo a quién obtuvo una guardia o una plaza de formación.

Cómo escuchar una acusación de favoritismo

Ante una acusación de favoritismo, es mejor pedir que se señale la asignación concreta y la situación con la que se compara que afirmar que el director siempre actúa con justicia. ¿Qué diferencia considera injustificada el interlocutor: el número de guardias nocturnas, el acceso a la formación o quizá la forma en que se tramitó su solicitud? Después hay que comprobar si se aplicó el criterio anunciado y si la decisión es coherente con la práctica anterior. Al explicar la diferencia, no deben revelarse datos privados de otras personas. Sí se puede indicar qué reglas estaban vigentes y qué circunstancias estaba permitido tener en cuenta. Esta conversación no exige dar la razón de inmediato a ninguna de las partes; exige examinar la comparación en la que se basa la acusación.

Cuando el conflicto pasa a cuestionar el valor de una persona

Un desacuerdo sobre una guardia o una formación puede pasar fácilmente de la decisión a una valoración de la persona. Si un trabajador dice «soy menos importante», el director debe separar con claridad su valía profesional de la decisión sobre un recurso concreto. Conviene frenar las comparaciones ofensivas con los compañeros y volver a los criterios establecidos; después, explicar cómo desarrollar las competencias necesarias para una próxima oportunidad. En un metaanálisis, los conflictos relacionales y los relacionados con las tareas se asociaron, en promedio, con peores resultados y menor satisfacción de los equipos. Es una asociación, no una prueba de que cualquier discrepancia sobre el trabajo sea perjudicial. El objetivo de la conversación es, por tanto, mantener el desacuerdo centrado en una decisión verificable, sin convertirlo en un juicio sobre el trabajador o sus compañeros.

Corregir o mantener la decisión

Tras escuchar las objeciones, el director debe revisar de nuevo los datos, los criterios y su aplicación. Si hay un error en el cuadrante o se ha aplicado de forma desigual la misma regla, debe corregir la decisión y explicar por qué. Si la mantiene, el trabajador debe saber qué elementos se comprobaron, quién aplicó los criterios y cómo comunicar un error en los datos o una circunstancia nueva. También conviene indicar cuándo habrá otra oportunidad de acceder a una guardia o a una formación, si realmente existe. Decir simplemente «la decisión es definitiva» no explica en qué se basa. Tampoco una promesa de futuras oportunidades debe sustituir una explicación honesta de la decisión actual.

¿Sigue siendo justo el reparto con el tiempo?

Una decisión transparente sobre un mes concreto no muestra cómo se distribuyen todas las cargas y ventajas. La asignación rotatoria de guardias puede parecer equilibrada en una semana, pero revelar una desigualdad recurrente al comparar varios períodos de referencia. Del mismo modo, conviene comprobar quién accede a la formación a lo largo del tiempo y quién queda fuera. El director también debe tener en cuenta a quienes expresan sus necesidades con menos frecuencia y a quienes no estuvieron presentes cuando se fijaron las reglas. Una revisión periódica permite preguntarse si los criterios iniciales siguen ajustándose a las condiciones de trabajo del hospital. Si estas han cambiado, las reglas pueden debatirse de nuevo antes del siguiente reparto, en lugar de modificarlas discretamente al tomar una decisión concreta.

Un conflicto por el reparto de recursos en un hospital no siempre gira en torno al resultado. Los criterios, la posibilidad de expresar la propia opinión y la forma de explicar la decisión pueden ser igual de importantes.

Empatyzer en las conversaciones sobre guardias y retribuciones

Empatyzer puede ayudar al director del hospital a preparar esta conversación, pero no decide a quién asignar una guardia, una retribución o una formación. Al hablar con Em, el director puede empezar por preguntarse si el trabajador cuestiona el cuadrante, el dinero o la forma en que se tomó la decisión, y después ensayar una explicación adaptada al contexto de esa persona, si está disponible. Su propio perfil le ayuda a comprobar si habla de las reglas con suficiente precisión, en vez de escudarse en una afirmación genérica de justicia. La vista «Tú y el equipo» sirve para preparar un mensaje común: qué reglas se han adoptado, quién examina las excepciones y cómo puede el personal comunicar una circunstancia que no se haya tenido en cuenta. Al ensayar una conversación sobre el cuadrante, conviene considerar las distintas expectativas respecto a la igualdad y la autonomía, sin revelar datos privados de otros trabajadores. El mensaje final debe dejar margen para comprobar si hubo un error y, cuando esté justificado, modificar la decisión.

Fuentes

  1. Jason A. Colquitt; Donald E. Conlon; Michael J. Wesson; Christopher O. L. H. Porter; K. Yee Ng (2001). Justice at the millennium: A meta-analytic review of 25 years of organizational justice research. Journal of Applied Psychology, 86(3), 425–445. https://doi.org/10.1037/0021-9010.86.3.425 10.1037/0021-9010.86.3.425
  2. Carsten K. W. De Dreu; Laurie R. Weingart (2003). Task versus relationship conflict, team performance, and team member satisfaction: a meta-analysis. Journal of Applied Psychology, 88(4), 741–749. https://doi.org/10.1037/0021-9010.88.4.741 10.1037/0021-9010.88.4.741