Cómo evitar que la presencia en la oficina decida el mérito

TL;DR: Un empleado visto en la oficina puede recordarse más al repartir tareas y oportunidades. Esto no significa que el trabajo remoto siempre perjudique la carrera: los resultados dependen de la organización y del modo de trabajar. Ayudan criterios comunes de resultados, un reparto transparente de oportunidades y acuerdos documentados y accesibles desde cualquier lugar.

¿Cómo ayuda Empatyzer a acordar la colaboración híbrida?

Empatyzer ayuda a preparar una conversación sobre la visibilidad del trabajo y las reglas de contacto teniendo en cuenta diferentes maneras de comunicarse en el equipo.

Funciones que pueden ayudarte:

  • Habla con Em sobre el equipo: Facilita preparar la comunicación de reglas comunes para reuniones y transmisión de acuerdos.
  • Habla con Em sobre una persona concreta: Ayuda a tratar con el superior las expectativas sobre información de progreso y acceso al desarrollo.

Un proyecto asignado camino de la cocina

Un responsable se cruza con un empleado en la oficina y menciona un proyecto nuevo. Bastan unos minutos para considerarlo candidato natural a coordinarlo. Una compañera que trabaja ese día desde casa se entera después de decidirse. Nadie tuvo que excluirla deliberadamente. La disponibilidad de uno se convirtió en prioridad y la prioridad en oportunidad. Este mecanismo muestra por qué el debate híbrido debe incluir no solo productividad, sino visibilidad y acceso a conversaciones informales. Preferir a quienes están físicamente cerca se denomina proximity bias. Puede consistir en equiparar presencia con compromiso o recordar mejor las aportaciones de quienes vemos más. No toda ventaja del contacto presencial es sesgo: algunas tareas exigen presencia compartida. La pregunta es si la ventaja procede del trabajo real o de estar más a menudo ante quien decide. La visibilidad puede operar al margen de la evaluación formal. Quien está en la oficina conoce una idea antes de que se documente y puede ofrecerse. El trabajador remoto quizá reciba la información cuando los papeles ya están repartidos. No hace falta intención de excluir; basta que las conversaciones informales sean el principal lugar donde nacen las oportunidades. Por eso la justicia híbrida afecta también al acceso cotidiano a tareas, consultas y decisiones. El equipo debe revisar qué fases requieren presencia física y cuáles solo se organizaron alrededor de quienes están cerca del superior.

Qué sabemos por la investigación y qué no puede generalizarse

Kasperska, Matysiak y Cukrowska-Torzewska realizaron un experimento mediante encuesta con más de mil responsables británicos. Estudiaron preferencias sobre ascensos, aumentos y formación a partir de perfiles de empleados. Trabajar desde casa se asoció con valoraciones menos favorables de algunas oportunidades, aunque influyeron la experiencia del responsable y la extensión de ese trabajo en el equipo. Es un estudio de decisiones en escenarios, no una medición directa de todos los ascensos reales. Kasperska et al., 2024. El experimento de Bloom, Han y Liang en una empresa tecnológica ofrece otra imagen. El modelo híbrido analizado mejoró la retención sin deterioro demostrado del rendimiento ni efecto negativo en ascensos durante el periodo. No significa que todo modelo remoto funcione igual en todas partes. Sí muestra que la penalización por ausencia no es inevitable: importan las condiciones organizativas y la implantación. Bloom et al., 2024.

Por qué conocer bien a alguien puede sustituir a los datos

Al evaluar a muchas personas, el responsable necesita ejemplos de su actuación. Es más fácil recordar la conversación de ayer que una buena tarea de hace dos meses. Si parte del equipo tiene más contacto informal, la memoria del superior recibe información desigual. En nuestro ejemplo, el empleado de la cocina no tiene por qué ser menos competente. El problema es que los demás no pudieron mostrar interés. La elección puede ser acertada y el proceso seguir limitando la visibilidad de candidatos. Conviene separar quién está más disponible de quién encaja mejor. Lo primero importa en una avería urgente, pero no debería decidir automáticamente el desarrollo a largo plazo. Si las urgencias otorgan siempre funciones prestigiosas a las mismas personas, el azar crea una ventaja permanente. El responsable puede pedir interés abiertamente y revisar competencias antes de la siguiente decisión rápida. También hay que separar la preferencia del empleado de las condiciones del puesto. No toda tarea puede hacerse igual desde cualquier lugar y cada equipo necesita acuerdos propios. Pero los criterios justos deben referirse al requisito real, no a creer que la presencia prueba mayor esfuerzo. Si una fase exige trabajo conjunto en la oficina, debe explicarse su fin y planearse con antelación. Así se evita hacer viajar a alguien solo para asistir a videollamadas individuales y se distingue la necesidad organizativa de la costumbre del responsable.

Criterios comunes en vez de presencia demostrativa

La evaluación debe basarse en resultados acordados, calidad de la colaboración y responsabilidad. Pero decir «cuentan los resultados» no basta si parte de la aportación es difícil de medir. Ayudar a colegas, prevenir errores y ordenar procesos también debe verse. Sirven resúmenes regulares con un formato común que incluya logros, obstáculos y contribución. Dan a todos una oportunidad comparable de presentar su trabajo, en vez de premiar a quienes recuerdan mejor su presencia. También conviene decidir qué acuerdos deben registrarse en un lugar común. Una charla presencial puede iniciar una idea, pero no ser el único canal de una decisión que afecta a ausentes. En reuniones híbridas, quien modera puede cuidar los turnos y el acceso a materiales. La cámara no garantiza participación: si la conversación queda entre quienes están en la sala, la persona remota solo observa. Se necesitan reglas de interacción, no solo aparatos.

Qué puede hacer el empleado

El empleado puede acordar cómo informar del progreso, expresar interés por desarrollarse y preguntar por los criterios para asignar proyectos. No debería demostrar compromiso estando disponible constantemente fuera del horario. Si detecta una diferencia de acceso, conviene concretarla: «Me enteré de los dos últimos proyectos después de elegirse el equipo. Quisiera participar en próximas convocatorias». Esto centra la conversación en el proceso. La responsabilidad de unas condiciones justas sigue correspondiendo a la organización, no solo a quienes están fuera. También hay que revisar reuniones con parte del grupo en una sala y parte a distancia. Comentarios fuera del micrófono, conversaciones posteriores y materiales visibles solo en una pizarra crean dos niveles de participación. La solución es garantizar acceso común y registrar decisiones en el lugar acordado. No se trata de documentar cada café, sino de que los acuerdos importantes no sean conocimiento exclusivo de los presentes. Tras unas semanas conviene preguntar si todos reciben el contexto necesario. Tener videoconferencia no demuestra una participación equivalente ni la misma probabilidad de que se vea su aportación.

El trabajo híbrido revela cuántas decisiones dependen del contacto casual. No hace falta renunciar a las ventajas de reunirse en persona para dar acceso transparente a información y oportunidades. Conviene valorar la aportación con criterios comunes y comprobar que la presencia no sea una condición tácita para desarrollarse.

Empatyzer al acordar la colaboración híbrida

Empatyzer puede ayudar a preparar una conversación sobre visibilidad y expectativas de contacto. En «Habla con Em sobre una persona concreta», el empleado puede perfeccionar preguntas al superior sobre información de progreso, criterios de evaluación y acceso a tareas de desarrollo. El objetivo es lograr acuerdos claros, no prometer disponibilidad permanente. El líder puede usar «Habla con Em sobre el equipo» para comunicar reglas de reuniones, transmisión de decisiones y consulta de dificultades. Los perfiles disponibles ayudan a considerar diferencias comunicativas, pero no determinan quién debe trabajar en remoto. Empatyzer no mide productividad, tiempo ni presencia y no sustituye decisiones organizativas. Apoya una conversación para comprender expectativas y comprobar si la colaboración permite valorar la aportación real en vez de la frecuencia de contactos presenciales.

Fuentes e investigación

  1. Agnieszka Kasperska; Anna Matysiak; Ewa Cukrowska-Torzewska (2024). Managerial (dis)preferences towards employees working from home: Post-pandemic experimental evidence. PLOS ONE, 19(5), e0303307. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0303307 DOI: 10.1371/journal.pone.0303307
  2. Nicholas Bloom; Ruobing Han; James Liang (2024). Hybrid working from home improves retention without damaging performance. Nature, 630(8018), 920-925. https://doi.org/10.1038/s41586-024-07500-2 DOI: 10.1038/s41586-024-07500-2

Autor: Empatyzer

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