Cómo el tokenismo aumenta la presión individual
TL;DR: El tokenismo se da cuando una persona perteneciente a una minoría muy pequeña es percibida a través de su categoría y apenas puede ser simplemente ella misma. La proporción por sí sola no lo explica todo; importan el estatus y la cultura del grupo. Ayudan la valoración individual, una influencia real y no exigir a una sola persona que represente a todos sus semejantes.
¿Cómo ayuda Empatyzer a hablar de los roles atribuidos y del tokenismo?
Empatyzer ayuda a preparar una conversación sobre las funciones atribuidas, los límites y la necesidad de un trato individual.
Funciones que pueden ayudarte:
- Habla con Em sobre ti: Facilita nombrar las situaciones en las que las expectativas del grupo no coinciden con la función y las necesidades propias.
- Habla con Em sobre el equipo: Ayuda a preparar la comunicación de reglas de participación y colaboración sin reducir a las personas a una sola categoría.
Cada intervención se vuelve representativa
Durante una reunión, alguien pregunta a la única mujer del equipo: «¿Y cómo ven las mujeres este producto?». Cuando comete un error, aparece una broma sobre las mujeres en la tecnología. Sus compañeros son evaluados como especialistas concretos; ella, más a menudo, como representante de una categoría. Es una situación hipotética que muestra que una visibilidad extraordinaria no siempre implica una gran influencia. Una persona puede ser observada constantemente y, al mismo tiempo, disponer de poco espacio para su perspectiva propia e individual. En la investigación, el tokenismo se relaciona con la experiencia de personas que constituyen una minoría muy pequeña en un grupo determinado. Clásicamente se destacan la mayor visibilidad, el énfasis en las fronteras entre categorías y la reducción de la persona a un papel estereotipado. Sin embargo, un umbral numérico simple no debe tratarse como diagnóstico. Una sola persona en un grupo puede tener una posición fuerte y apoyo, mientras que una minoría mayor puede seguir sufriendo limitaciones. El número forma parte del contexto, pero no ofrece toda la explicación. La visibilidad también puede aparecer en situaciones positivas. La persona recibe a menudo invitaciones para fotografías, intervenciones o conversaciones sobre diversidad, pero con menor frecuencia para proyectos que aumenten su influencia real. El entorno puede percibir esta función como una distinción, mientras la persona afectada la vive como una limitación. No debemos presuponer cómo la valora. Alguien puede querer representar una perspectiva determinada y obtener satisfacción de ello. Lo importante es que pueda elegir y que la tarea no sustituya otras oportunidades profesionales. La participación en las actividades de la organización debería tener en cuenta los intereses, el tiempo y el ámbito de responsabilidad de la persona concreta. Pertenecer a una categoría no basta para asignar trabajo adicional ni para considerar que alguien habla en nombre de todas las personas semejantes.
Por qué el estatus y la cultura son igual de importantes
King y sus colaboradores analizaron el tokenismo en relación con el clima psicológico de desigualdad de género. El metaanálisis de Cheung y sus colaboradores trata de la composición de género y los resultados de los empleados. Interpretar estos trabajos exige tener en cuenta el contexto organizacional. Los estudios no deben extenderse automáticamente a todos los grupos y rasgos. Sí ayudan a advertir que las proporciones actúan dentro de una estructura determinada de normas y poder. King et al., 2010; Cheung et al., 2020. En la práctica conviene preguntar si la diferencia se menciona continuamente y si limita las funciones disponibles para la persona. Si la única mujer siempre debe calmar las tensiones y el único empleado joven ocuparse de cualquier novedad tecnológica, el grupo puede estar asignando tareas según estereotipos. Incluso una expectativa amable puede restringir la posibilidad de mostrar otras competencias. La persona resulta útil como representante de una categoría, en vez de recibir toda la variedad de oportunidades que se derivan de sus capacidades e intereses.
La visibilidad eleva el coste del error
En el equipo del ejemplo, la empleada puede temer que su equivocación sea recordada como una prueba sobre todas las mujeres en esa función. Esto puede relacionarse con la amenaza del estereotipo, pero los conceptos no son idénticos. El tokenismo se refiere a la estructura del grupo y a la forma de tratar a la persona; la amenaza del estereotipo, a una experiencia concreta de presión evaluativa. La distinción ayuda a elegir medidas. Apoyar únicamente la confianza personal no cambiará una situación en la que el entorno continúa atribuyendo un significado grupal a cada conducta. Tampoco debe exigirse a la persona una resistencia excepcional a cambio de acceder al equipo. La frase «debes saber soportar las bromas si quieres trabajar aquí» desplaza la responsabilidad desde las normas del grupo hacia su nuevo miembro. La organización puede exigir profesionalidad a todos y, al mismo tiempo, frenar comentarios que limitan el sentimiento de pertenencia. El estándar no debería depender de que la persona objeto de la broma sepa responder con igual dureza. El coste puede aumentar cuando el empleado comienza a anticipar constantemente cómo se recibirá su conducta. Se pregunta si una intervención firme se interpretará como confirmación de un estereotipo y una petición de ayuda como prueba de la incompetencia de todo el grupo. Es una posible forma de vivir la situación, no una experiencia obligatoria de toda persona en minoría. Por ello, el líder no debería preguntar únicamente si el empleado resiste la presión. Conviene comprobar qué comentarios aparecen en el entorno y si se valoran del mismo modo conductas comparables. Si el error de una persona es individual y el de otra se convierte en un relato sobre una categoría, el estándar de evaluación es incoherente. La corrección debería abordar esa práctica y no exigir al empleado un control más perfecto de sí mismo.
Cómo evitar convertir a alguien en portavoz de una categoría
Se puede invitar a intervenir sin sugerir representación: «¿Cómo valoras esta idea desde la perspectiva de tu trabajo?». Si se necesitan conocimientos sobre un grupo diverso de destinatarios, deben recopilarse con métodos adecuados en lugar de preguntar a una sola persona por la experiencia de todos. Asimismo, la participación en actividades sobre diversidad debería acordarse e incluirse en la carga. No todo el mundo quiere desempeñar ese papel y la identidad por sí sola no crea la obligación de educar a todo el entorno. También conviene comprobar si la persona accede a las fuentes habituales de influencia: información, proyectos, mentores y conversaciones donde se toman decisiones. Incluirla simbólicamente en una fotografía del equipo no sustituye su participación en el trabajo. Si la organización presume de diversidad y, a la vez, no escucha las objeciones de sus escasos representantes, puede aumentar la sensación de utilización instrumental. La inclusión real se aprecia en si la aportación y las necesidades de la persona cambian la forma de actuar del grupo.
Cómo hablar de la experiencia sin imponer una interpretación
El líder puede preguntar: «¿Hay situaciones en las que sientes que se te atribuye una función ajena a tus tareas?». No debería suponer que conoce la respuesta por la composición del equipo. Si el empleado comunica un problema, conviene pedir ejemplos y acordar medidas sin responsabilizarlo de diseñar todo el cambio. La ayuda puede consistir en corregir el reparto de tareas, reaccionar ante comentarios o ofrecer una participación más amplia en las decisiones. Todos estos pasos se refieren a las condiciones de colaboración, no a reparar a la persona. También conviene separar la consulta sobre la experiencia del traslado de la responsabilidad por el cambio. Quien comunica el problema puede ayudar a comprenderlo, pero no tiene que diseñar la formación de todo el equipo ni explicar continuamente a los demás por qué ciertos comentarios son inadecuados. El directivo debería asumir la responsabilidad por el estándar de colaboración. Puede preguntar qué medida sería útil y después encargarse de aplicarla y comprobar sus efectos. Es importante que la intervención no aumente una visibilidad no deseada, por ejemplo señalando públicamente a la persona como motivo de todos los cambios. Las normas de evaluación individual, participación en las decisiones y respeto pueden explicarse como un estándar común. No exigen revelar la experiencia privada de un empleado ni convertirlo en portavoz de todo el asunto.
Ser el único representante de un grupo no determina la experiencia, pero puede aumentar la visibilidad y la presión para representar a otros. Una buena organización permite que la persona sea una especialista concreta, con necesidades y errores propios. La diversidad es significativa cuando va acompañada de participación e influencia reales.
Empatyzer en una conversación sobre las funciones atribuidas
Empatyzer puede ayudar a preparar una conversación sobre expectativas derivadas de una categoría asignada en vez de una función profesional acordada. En «Habla con Em sobre ti», el usuario puede nombrar situaciones concretas, su coste y el límite que quiere expresar. Un objetivo útil es un mensaje sobre las propias tareas y preferencias, sin la obligación de explicar las experiencias de todo un grupo. El líder puede utilizar «Habla con Em sobre el equipo» para preparar reglas de participación, asignación de obligaciones y evaluación individual. El perfil disponible del grupo puede ayudar a elegir la forma de comunicarlas, pero no constituye un diagnóstico de tokenismo. Empatyzer no determina cómo vive una persona su posición sin que ella misma lo describa. Tampoco sustituye las decisiones sobre el acceso a proyectos y a la influencia. Ayuda a preparar una conversación que permita ver al individuo como un compañero concreto y a trasladar después esa perspectiva a los acuerdos cotidianos y la forma de tratarlo dentro del equipo.
Fuentes e investigación
- Eden B. King; Michelle R. Hebl; Jennifer M. George; Sharon F. Matusik (2010). Understanding Tokenism: Antecedents and Consequences of a Psychological Climate of Gender Inequity. Journal of Management, 36(2), 482-510. https://doi.org/10.1177/0149206308328508 DOI: 10.1177/0149206308328508
- HoKwan Cheung; Caren B. Goldberg; Alison M. Konrad; Alex Lindsey; Vias Nicolaides; Yang Yang (2020). A meta-analytic review of gender composition influencing employees’ work outcomes: implications for human resource development. Human Resource Development International, 23(5), 491-518. https://doi.org/10.1080/13678868.2020.1749493 DOI: 10.1080/13678868.2020.1749493
Autor: Empatyzer
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