“No soy la madre del equipo” — cuando una etiqueta cariñosa oculta la competencia

Durante un proyecto compartido. Olek presenta a Helena a un compañero nuevo.

— Esta es Helena. Es nuestra «madre del equipo»: cuando todo se desordena, pone a todo el mundo en su sitio.
— Helena está bien.

Olek quiere expresar agradecimiento por cuánto cuida a los demás. Helena oye una etiqueta que tapa su experiencia y su responsabilidad en la toma de decisiones.

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Qué pasó realmente

Olek intenta decir algo cálido sobre Helena: «te ocupas de nosotros, recuerdas a las personas, podemos contar contigo». Para él, «madre del equipo» suena a cumplido. Helena puede escuchar otra cosa: que su papel como responsable de producto, su experiencia y su responsabilidad de decisión quedan reducidos a cuidar a los demás. Esto importa especialmente si buena parte de su contribución real consiste en tomar decisiones, fijar prioridades y aplicar criterio especializado, mientras que lo más visible para los demás es su cuidado. Un cumplido puede ser sincero y, aun así, estrechar la identidad profesional de la persona a la que pretende reconocer.

Qué dice la investigación

La investigación sobre roles sociales muestra que a las mujeres se las asocia con más frecuencia a expectativas de cuidado, apoyo y conducta comunitaria, y que los papeles de madre y profesional se enmarcan socialmente de forma distinta a los de padre y profesional (Eagly et al., 2019). En las organizaciones, las mujeres también realizan con mayor frecuencia trabajo de apoyo menos visible: organizar, recordar, mantener relaciones y otras tareas necesarias que contribuyen menos directamente a la promoción, a menudo descritas como office housework o tareas no promocionables (Jang et al., 2021; Chatrakul Na Ayudhya, 2025). Esto no significa que llamar a alguien «work mom» sea siempre ofensivo. Explica por qué una etiqueta cariñosa puede activar un patrón de género más amplio en el que el trabajo experto queda menos visible.

Cómo abordarlo

La opción más segura es agradecer la contribución concreta sin asignar un papel familiar: «Gracias por asegurarte de que nadie se quede solo con los problemas», «Se te da muy bien guiarnos cuando todo se complica» o «Combinas decisiones claras con un cuidado real por las personas». La organización también debería observar quién asume repetidamente el trabajo de apoyo invisible y si esas tareas se reparten y se reconocen. Regla general: si quieres agradecer a alguien su cuidado, nombra el cuidado. No hace falta convertir a una profesional en una madre simbólica para reconocer su aportación humana.

Cómo pueden ayudar Empatyzer y Em

Empatyzer puede ayudar a Olek a ver cómo un cumplido puede valorar sinceramente una fortaleza y, al mismo tiempo, reducir el resto del papel de Helena. Su perfil puede mostrar que la capacidad relacional y el cuidado son activos reales, pero el sistema nunca debería reducirla a «la que cuida». Em puede sugerir un reconocimiento más preciso: «Se te da muy bien cuidar a las personas sin perder de vista la dirección del producto», o simplemente nombrar la conducta que se quiere agradecer. También puede ayudar a Helena a responder sin rechazar la buena intención: «Gracias. Solo prefiero que lo describamos como parte de mi liderazgo y no como ser la madre del equipo». Las microlecciones enseñan que el mejor reconocimiento refuerza la competencia de una persona en lugar de encerrarla en una etiqueta simpática.

Fuentes e investigación

  1. Bernadette Park; Sarah Banchefsky (2019). Women and men, moms and dads: Leveraging social role change to promote gender equality. Advances in Experimental Social Psychology, 59, 1-52. https://doi.org/10.1016/bs.aesp.2018.10.001 DOI: 10.1016/bs.aesp.2018.10.001
  2. Uracha Chatrakul Na Ayudhya; Aylin Kunter; Kayleigh Woods Harley; Isobel Edwards; Sarah Molyneaux; Holly Nicholas; Isabelle Habib; Janet Sheath (2025). “I know I'm not going to have to heal from this”: Women university workers' collective writing on “office housework” as a space for building collective care, healing, and hope. Gender, Work & Organization, 32(3), 1366-1384. https://doi.org/10.1111/gwao.13211 DOI: 10.1111/gwao.13211

Autor: Empatyzer

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