“Puede que me equivoque” — por qué invitar a disentir no basta
Sala de reuniones, eligiendo una opción para el proyecto. Anna muestra su preferencia, pero invita a Amira a cuestionarla.
— Mi primera opción es A. Puede que me equivoque.
— Amira, dame el argumento más fuerte en contra de A.
— ¿De verdad en contra?
Anna quiere mostrar que está permitido disentir. Amira todavía está comprobando si la invitación de la CEO significa de verdad que es seguro llevarle la contraria.
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Anna dice que puede equivocarse, pero esa frase por sí sola todavía no da a Amira la seguridad de que disentir sea seguro. Amira sabe que Anna es la CEO y que su opinión tiene un peso real. Lo que cambia la situación es la conducta de Anna: pide expresamente a Amira el argumento más fuerte contra su propuesta, lo escucha y cambia de decisión sin ofenderse. Eso se convierte en evidencia de que “puedes discrepar conmigo” es algo más que una fórmula amable. El movimiento central de la historia va, por tanto, de una seguridad declarada a una seguridad demostrada mediante la conducta.
Qué dice la investigación
Las personas asumen riesgos interpersonales —informar de un error, cuestionar la idea de un jefe o admitir que no saben algo— cuando creen que no serán humilladas ni castigadas por hacerlo (seguridad psicológica; Edmondson, 1999; Edmondson & Lei, 2014). En equipos con diferencias de estatus, son especialmente importantes las conductas del líder que invitan activamente a participar y demuestran que esa participación se valora (leader inclusiveness; Nembhard & Edmondson, 2006). La investigación sobre silencio en el trabajo también muestra que las personas pueden mantener creencias muy arraigadas sobre cuándo es “mejor no decir nada”, incluso cuando formalmente está permitido hablar (Detert & Edmondson, 2011). Por eso una sola frase del líder puede no bastar para cambiar la conducta de inmediato.
Cómo abordarlo
Los líderes tienen que mostrar qué ocurre después de que alguien discrepa. Pide contraargumentos antes de expresar tu propio punto de vista, rota la responsabilidad de buscar riesgos o di de forma explícita: “Cambio de opinión porque ese argumento es mejor”. Es igual de importante no castigar después a quien aceptó la invitación a cuestionar. La regla general es: las personas aprenden que es seguro hablar no por los eslóganes, sino observando cómo reaccionas realmente cuando alguien te dice algo incómodo.
Cómo pueden ayudar Empatyzer y Em
Empatyzer puede ayudar a Anna a crear no solo una declaración de apertura, sino una experiencia real de desacuerdo seguro. El diagnóstico y la capa cultural pueden mostrar que su posición y su estilo decidido añaden peso incluso a un “puedes discrepar conmigo” dicho con buena intención, especialmente para personas más prudentes ante la jerarquía. La comparación de perfiles permite a Em sugerir una conducta concreta: pedir a Amira el argumento más fuerte contra la opción preferida por Anna, escucharlo y mostrar con claridad qué ocurre como resultado. Los datos del equipo pueden revelar después si la participación y el desacuerdo están repartidos o concentrados en unas pocas personas. Las microlecciones refuerzan el punto más importante para el líder: la seguridad se construye con respuestas repetidas a información incómoda, no con la promesa de que está permitido hablar con franqueza.
Fuentes e investigación
- Ingrid M. Nembhard; Amy C. Edmondson (2006). Making it safe: the effects of leader inclusiveness and professional status on psychological safety and improvement efforts in health care teams. Journal of Organizational Behavior, 27(7), 941-966. https://doi.org/10.1002/job.413 DOI: 10.1002/job.413
- Amy C. Edmondson (1999). Psychological Safety and Learning Behavior in Work Teams. Administrative Science Quarterly, 44(2), 350-383. https://doi.org/10.2307/2666999 DOI: 10.2307/2666999
- Amy C. Edmondson; Zhike Lei (2014). Psychological Safety: The History, Renaissance, and Future of an Interpersonal Construct. Annual Review of Organizational Psychology and Organizational Behavior, 1, 23-43. https://doi.org/10.1146/annurev-orgpsych-031413-091305 DOI: 10.1146/annurev-orgpsych-031413-091305
Autor: Empatyzer
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