“Solo dije una frase” — poco feedback, un efecto enorme
Reunión de equipo. Anna señala que Maja ha cometido dos veces el mismo tipo de error en una semana.
— Maja, es la segunda vez que tenemos el mismo error. Por favor, vigílalo.
— De acuerdo.
Unos días después, Maja habla menos y pide salir del proyecto. Anna empieza a preguntarse si su comentario delante de los demás fue la causa.
¿Qué te aporta Empatyzer?
Dar feedback es más sencillo cuando las recomendaciones tienen en cuenta el contexto cultural y la personalidad de quien lo recibe. Em no evalúa competencias: actúa como una entrenadora siempre disponible, a mano en cualquier momento. Esta formación práctica en comunicación interpersonal reduce de verdad el riesgo de malentendidos.
Ver el video en YouTubeQué pasó realmente
Anna ve dos acontecimientos consecutivos: primero dio a Maja feedback en público; después Maja se volvió más silenciosa y pidió dejar el proyecto. Es natural construir enseguida una historia: “Ha sido culpa mía”. Puede ser verdad, pero la mera secuencia de los hechos no lo demuestra. Maja podría tener muchas otras razones que Anna desconoce. El paso importante consiste en separar observación y explicación. La observación es: su conducta cambió después de aquella conversación. La explicación es: cambió a causa de aquella conversación. La segunda afirmación necesita más evidencia.
Qué dice la investigación
Las personas tienden a explicar con facilidad la conducta ajena a partir de lo que pueden observar y pueden infravalorar factores situacionales o información que no conocen: es el patrón conocido como correspondence bias (Gilbert & Malone, 1995). En esta escena Anna no cae del todo en esa trampa, porque se detiene y considera explicaciones alternativas. También se aplica una regla lógica básica: “después de esto” no significa automáticamente “a causa de esto”, el clásico error post hoc ergo propter hoc. Establecer una relación causal exige algo más que la simple secuencia de los acontecimientos.
Cómo abordarlo
Puede ser útil empezar con dos columnas: “lo que sé” y “lo que sospecho”. Después se contrasta la hipótesis con la persona implicada: “He notado que desde aquella conversación participas menos. No sé si ambas cosas están relacionadas. ¿Cómo lo ves tú?”. De esta forma se puede actuar con empatía sin escribir por la otra persona la historia de lo que le está ocurriendo. La regla general es: un cambio de conducta es información; su causa sigue siendo una hipótesis hasta que tengamos mejores evidencias.
Cómo pueden ayudar Empatyzer y Em
Empatyzer resulta especialmente útil cuando una observación corre el riesgo de convertirse demasiado rápido en una explicación no verificada. El diagnóstico puede mostrar a Anna que su estilo de gestión la lleva a buscar una causa con rapidez para recuperar el control de la situación, pero Em no debería confirmar su teoría sobre Maja sin pruebas. Puede ayudarla, en cambio, a preparar una conversación que separe hecho e hipótesis: “He notado que últimamente participas menos; no sé si tiene relación con aquella situación anterior. ¿Cómo lo ves tú?”. El perfil de Maja puede ayudar a Em a formular la pregunta sin añadir presión innecesaria. Si reacciones parecidas aparecen a nivel de grupo, los datos agregados pueden aportar un contexto más amplio sin inventar la causa para una persona concreta. Las microlecciones refuerzan el hábito de verificar una interpretación con la persona implicada antes de utilizarla como base para una decisión.
Fuentes e investigación
- Daniel T. Gilbert; Patrick S. Malone (1995). The correspondence bias. Psychological Bulletin, 117(1), 21-38. https://doi.org/10.1037/0033-2909.117.1.21 DOI: 10.1037/0033-2909.117.1.21
Autor: Empatyzer
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