El círculo de conflicto de Moore: enfoque integral para gestionar conflictos

TL;DR: El Círculo de Conflicto de Moore es una herramienta para clasificar y entender disputas en las organizaciones. El modelo distingue cinco tipos de conflicto y orienta sobre las estrategias más adecuadas para cada uno, facilitando convertir fricciones en oportunidades de mejora. Aplicado con elementos AARC, protege la dignidad de las personas y fomenta su participación en la solución.

  • Identificar el tipo de conflicto
  • Ajustar la estrategia de intervención
  • Fortalecer la comunicación
  • Preservar la dignidad de las partes

¿Qué es el Círculo de Conflicto de Moore?

Christopher Moore diseñó el Círculo de Conflicto como una guía práctica para diagnosticar las causas de un conflicto. Imagina el conflicto como un círculo dividido en cinco segmentos, cada uno representando una fuente distinta de tensión. Esa clasificación facilita elegir herramientas de mediación o negociación acordes a lo que realmente motiva el conflicto. Aunque nació para mediadores, el modelo se utiliza también por managers, equipos de recursos humanos y líderes de proyecto. Conocer el tipo de conflicto evita respuestas improvisadas y reduce el riesgo de escalada. En resumen: no ofrece una solución única, pero sí un mapa claro para actuar de forma eficaz y respetuosa.

Los cinco tipos de conflicto

El modelo identifica cinco fuentes principales: intereses, datos, estructura, valores y relaciones. Los conflictos de intereses surgen por competencia por recursos, posiciones o resultados; aquí conviene pasar de las posiciones explícitas a las necesidades subyacentes. Los conflictos de datos tienen que ver con información incompleta, contradicciones o distintas interpretaciones, por lo que la prioridad es la verificación y la recolección de evidencia compartida. Los conflictos estructurales derivan de la organización del trabajo, roles mal definidos, distribución de poder o recursos. Los conflictos de valores tocan creencias y normas profundas y suelen requerir procesos más pausados para identificar espacios de compatibilidad. Finalmente, los conflictos de relaciones aparecen por fallos en la comunicación, emociones dañadas o prejuicios; su resolución exige restaurar la confianza y mejorar el diálogo. Es común que en un mismo caso coexistan varios tipos, por eso la evaluación debe ser amplia y rigurosa.

Estrategias efectivas de intervención

La intervención debe ajustarse al tipo de conflicto. En disputas por intereses, es útil explorar intereses compartidos y generar opciones que beneficien a ambas partes. Cuando faltan o hay disputas sobre los datos, conviene reunir información verificable y analizarla conjuntamente. En conflictos estructurales, plantear cambios de roles, clarificar responsabilidades o redistribuir recursos puede aliviar la tensión. Para conflictos de valores, buscar acuerdos mínimos de convivencia y normas operativas permite avanzar sin anular diferencias profundas. En los conflictos de relaciones, prioriza la escucha activa, la validación emocional y procesos de mediación que restauren el respeto. Buenas prácticas incluyen documentar acuerdos, asignar responsables y medir el cumplimiento. Además, formar a managers en habilidades de mediación y comunicación preventiva reduce la recurrencia de conflictos.

Enfoque integral y AARC

Los enfoques modernos combinan técnicas prácticas con el respeto a la dignidad de las personas. AARC agrupa cuatro prácticas clave: reconocimiento, agencia, reciprocidad y claridad del camino a seguir. Reconocimiento implica validar las experiencias y perspectivas de todos; agencia consiste en permitir que las partes participen activamente en las soluciones; reciprocidad fomenta intercambios equitativos donde ambas partes ceden y ganan; claridad establece pasos concretos y cómo se medirán. Aplicar AARC reduce la sensación de impotencia y restituye control sobre el proceso, lo que facilita acuerdos más sostenibles. En formación para managers es recomendable trabajar AARC con ejercicios prácticos y retroalimentación real para consolidar estas capacidades.

Consejos prácticos para managers

Empieza por diagnosticar rápido qué tipo de conflicto predomina. Separa hechos de interpretaciones y pregunta por las motivaciones de cada parte. Facilita un espacio neutral y reglas claras de comunicación. Anima a expresar necesidades en lugar de listas de demandas. Registra acuerdos, fija plazos y responsables. Si faltan datos, ordénalos y analícenlos juntos; si hay un problema estructural, valora ajustes de rol o recursos. Para conflictos relacionales, prioriza la reconstrucción de confianza mediante encuentros facilitados. Programa seguimientos breves para supervisar la implementación y resolver obstáculos. Invierte en formación para managers y en microaprendizajes que enseñen técnicas concretas de mediación. Tratar el conflicto como una fuente de información y mejora organizativa convierte tensiones en oportunidades de innovación.

El Círculo de Conflicto de Moore ofrece un sistema claro para identificar causas y elegir intervenciones eficaces. Detectar el tipo de conflicto es el primer paso para una intervención que resuelva raíces y no solo síntomas. Combinar técnicas prácticas con el enfoque AARC protege la dignidad de las personas y mejora la participación. Managers formados en estas herramientas aumentan la resiliencia y creatividad del equipo; el conflicto, bien gestionado, puede impulsar mejoras sostenibles.

Empatyzer en la práctica de gestión de conflictos

Empatyzer complementa la lectura del Círculo de Moore con diagnósticos rápidos de personalidad y preferencias comunicativas, ofreciendo a managers indicaciones concretas para pasar de posiciones a intereses o para estructurar discusiones sobre hechos. El asistente propone formulaciones y secuencias de preguntas que ayudan a extraer necesidades ocultas y reducir la tensión. Al analizar el contexto del equipo, sugiere cuándo un conflicto tiene componente estructural y recomienda cambios de rol o procedimientos a considerar. Tiene en cuenta diferencias cognitivas y culturales, mejorando la comunicación en conflictos de relaciones. Además, proporciona microlessons para practicar intervenciones descritas en el artículo, y ayuda a planear la claridad de la ruta AARC con responsabilidades y plazos como puntos de control. Las versiones piloto muestran buena aceptación por parte de los equipos, lo que facilita incorporar estas prácticas sin sobrecargar al área de HR. En conjunto, Empatyzer ofrece guías operativas para conversaciones de reparación, permitiendo que las intervenciones apunten con rapidez a las causas del conflicto y reduzcan el riesgo de escalada.