“No hagas un drama” — cuando las horas extra se convierten en norma

Noche en la oficina después de otro día largo. Nia se da cuenta de que, una vez más, las horas extra del equipo no se han registrado.

— Estas horas de más siguen sin contabilizarse.
— Nia, no hagas un drama. A todos nos toca.

Nia ve un motivo para nombrar una situación injusta. Parte del equipo ve un riesgo para la regla no escrita que hasta ahora ha evitado que alguien destacara.

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Qué pasó realmente

Nia observa que las horas extra vuelven a quedar fuera del registro. Otras personas del equipo también lo saben, pero han desarrollado otra estrategia: agachar la cabeza porque “a todos nos toca” y el silencio parece mejor para mantener la paz y las relaciones. Nia nombra el problema y lo plantea a Zofia. El asunto se corrige, pero después Nia siente cierta distancia por parte de algunos compañeros. Desde el punto de vista de la organización, ayudó a eliminar un problema. Desde el punto de vista de la norma informal del grupo, hizo algo arriesgado: fue la primera persona que dejó de callarse. La historia muestra que el coste de hablar no termina cuando un responsable reconoce que el problema era real.

Qué dice la investigación

La investigación organizacional lleva mucho tiempo mostrando que los empleados pueden conocer colectivamente un problema y aun así no hablar de él porque concluyen que hacerlo es arriesgado o probablemente inútil: silencio organizacional (Morrison & Milliken, 2000). Llevar un problema, una idea o un hecho incómodo a alguien con capacidad de actuar es en sí una conducta social, no solo transmisión de información: employee voice (Morrison, 2014, 2023). Los grupos también pueden crear un bucle: cada persona ve que las demás callan y toma ese silencio como evidencia de que callarse es lo sensato. Eso no significa que todo el mundo acepte la situación. Puede significar que todos hacen un cálculo parecido sobre el coste de ser el primero.

Cómo abordarlo

La organización necesita gestionar dos cosas por separado: corregir el problema planteado y proteger la posibilidad de que se planteen los siguientes. Zofia puede arreglar el proceso de horas extra y decir también de forma explícita al equipo: “Era un problema real y estuvo bien señalarlo. Hablar no es actuar contra el equipo”. También ayudan varios canales para comunicar problemas, preguntas periódicas sobre riesgos y una respuesta coherente ante represalias o exclusión social. La regla general es: si quieres enterarte de los problemas pronto, no basta con decir a la gente “hablad”; necesitan pruebas de que la primera persona que lo haga no pagará un precio social.

Cómo pueden ayudar Empatyzer y Em

Empatyzer puede ayudar al equipo a ver que el silencio ante un problema no siempre significa acuerdo ni falta de valentía. A veces protege pertenencia, estatus y relaciones. Nia tiene un impulso fuerte de nombrar la injusticia; otras personas pueden valorar mucho más el coste social de destacar. Los datos del equipo son especialmente útiles aquí: en lugar de centrarse solo en una “persona difícil”, pueden mostrar si el grupo tiende a evitar problemas que todos ya ven. Em puede ayudar a un líder a formular preguntas de manera que una sola persona no tenga que asumir todo el riesgo, por ejemplo recogiendo señales antes y separando el problema del juicio sobre quien lo plantea. Las microlecciones refuerzan respuestas ante employee voice que no castiguen con frialdad ni etiquetas. Con el tiempo, Empatyzer ayuda a crear condiciones donde un problema pueda nombrarse antes de crecer, sin que alguien tenga que convertirse en “la persona que siempre monta lío”.

Fuentes e investigación

  1. Elizabeth W. Morrison (2014). Employee Voice and Silence. Annual Review of Organizational Psychology and Organizational Behavior, 1, 173-197. https://doi.org/10.1146/annurev-orgpsych-031413-091328 DOI: 10.1146/annurev-orgpsych-031413-091328
  2. Elizabeth Wolfe Morrison (2023). Employee Voice and Silence: Taking Stock a Decade Later. Annual Review of Organizational Psychology and Organizational Behavior, 10, 79-107. https://doi.org/10.1146/annurev-orgpsych-120920-054654 DOI: 10.1146/annurev-orgpsych-120920-054654
  3. Elizabeth Wolfe Morrison; Frances J. Milliken (2000). Organizational Silence: A Barrier to Change and Development in a Pluralistic World. Academy of Management Review, 25(4), 706-725. https://doi.org/10.5465/amr.2000.3707697 DOI: 10.5465/amr.2000.3707697

Autor: Empatyzer

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