“¿Directa o maleducada?” — dónde termina la franqueza

Reunión entre dos responsables. Helena presenta un plan y Zofia reacciona inmediatamente.

— No estoy de acuerdo. Este plan es demasiado lento y no va a dar el resultado.
— No hace falta que me hables así.
— ¿Así cómo? He dicho lo que pienso.

Zofia oye sinceridad y precisión. Helena vive el mismo desacuerdo como innecesariamente duro.

¿Qué te aporta Empatyzer?

El sistema no es una prueba psicológica ni una herramienta de control, sino un espacio seguro para pulir habilidades. Una buena comunicación interpersonal en el trabajo se basa en adaptar el estilo de expresión al interlocutor. Em, como entrenadora digital, está disponible antes de cada reunión y ayuda a construir relaciones basadas en la confianza.

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Qué pasó realmente

Zofia habla de forma directa porque quiere ir al grano. Helena no discute el desacuerdo en sí; percibe un golpe adicional en la manera de expresarlo. Zofia interpreta la reacción de Helena como una petición de endulzar artificialmente el problema. Helena interpreta el estilo de Zofia como un aumento innecesario del coste relacional de la conversación. La discusión puede desplazarse rápidamente de “¿funciona el plan?” a “¿qué clase de persona eres?”. Ese es el momento en que un conflicto sobre la tarea empieza a desgastar la relación.

Qué dice la investigación

Cuando discrepamos no procesamos solo argumentos. También leemos si la otra persona nos trata con respeto y si la crítica va dirigida a la solución o a nosotros mismos: cuestiones estudiadas, entre otros marcos, mediante el concepto de facework (Oetzel & Ting-Toomey, 2003). La investigación sobre equipos muestra además que un conflicto sobre el trabajo puede convertirse en conflicto personal y que la confianza ayuda a limitar esa transición (task conflict y relationship conflict; Simons & Peterson, 2000). Esto no significa que haya que evitar un desacuerdo fuerte. Significa que debe formularse de modo que quede claro qué es exactamente lo que se está cuestionando.

Cómo abordarlo

Una estructura útil es: observación → riesgo → propuesta. En vez de “este plan es demasiado lento y no va a funcionar”, se puede decir: “A este ritmo veo el riesgo de que no alcancemos el resultado. Probemos una opción más rápida”. El contenido sigue siendo firme, pero resulta más difícil vivirlo como un juicio sobre la persona que diseñó el plan. Si la forma en que algo se dice hace daño, conviene señalar la formulación concreta en lugar de etiquetar a quien habla como “maleducado”. La regla general es: no suavices el problema; separa con precisión el problema de la persona.

Cómo pueden ayudar Empatyzer y Em

Empatyzer puede avisar a Zofia de antemano de que, con Helena, la corrección de los hechos quizá no baste: la forma también entrará en el significado del mensaje. El diagnóstico puede mostrar diferencias en comunicación directa, disposición a conciliar y sensibilidad al coste relacional de las palabras; comparar los perfiles permite a Em sugerir una formulación que mantenga la firmeza sin añadir un golpe innecesario: “Veo el riesgo de que a este ritmo no alcancemos el resultado; probemos una solución más rápida”. Em también puede ayudar a Helena a indicar qué forma concreta le resulta difícil, sin convertir a Zofia en la etiqueta “maleducada”. Si fricciones similares son frecuentes en el equipo, los datos agregados pueden mostrar dónde chocan normas comunicativas distintas. Las microlecciones refuerzan la capacidad de ser duro con el problema sin convertir a la persona en el problema.

Fuentes e investigación

  1. Tony L. Simons; Randall S. Peterson (2000). Task conflict and relationship conflict in top management teams: the pivotal role of intragroup trust. Journal of Applied Psychology, 85(1), 102-111. https://doi.org/10.1037/0021-9010.85.1.102 DOI: 10.1037/0021-9010.85.1.102
  2. John G. Oetzel; Stella Ting-Toomey (2003). Face Concerns in Interpersonal Conflict: A Cross-Cultural Empirical Test of the Face Negotiation Theory. Communication Research, 30(6), 599-624. https://doi.org/10.1177/0093650203257841 DOI: 10.1177/0093650203257841

Autor: Empatyzer

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